miércoles 9 de abril de 2008

Difunde este mensaje

Siempre que recibo correos de mis hijos, los leo con detenimiento como padre y como amigo, y en esta última ocasión, he de confesar que el mensaje que he recibido, creo que es el más impactante que nunca antes me había enviado nadie.

Para un escritor o filosofo, el sentimiento del dolor suele ser abstracto cuando los referentes que tienes son meramente sociales. Por desgracia ya estamos acostumbrados a ver MUERTE y SUFRIMIENTO durante todo el día, los medios de comunicación se encargan de mostrárnoslo, no por conciencia, sino por negocio. Cuando a las tres de la tarde empiezan todos los informativos a la vez, seguramente el espectador se “quedará” con el de mayor impacto visual o la más dramática noticia.

Estamos acostumbrados a ver a la hora de comer, como la hambruna mata en directo a niños por inanición y falta de agua potable, y mientras a la misma hora en nuestras casas comemos primero y segundo plato, postre y hasta nos sobra comida para tirar.

Estamos acostumbrados a ver como personas se inmolan en el nombre de alguna religión dejando tras de si centenares de muertos, tullidos y familias destrozadas.

Estamos acostumbrados a campañas “duras” de la Dirección General de Trafico, para crear conciencia de que conducir un vehículo es más que disfrutar de un viaje, es saber manejar un “arma”.

Quizás, hoy me vi sorprendido por el medio en donde recibí la noticia (mi correo personal), quizás también por el remitente, mi hijo, y sobre todo por el comunicado en sí.

Como ateo que soy, estoy acostumbrado a tener conciencia de la responsabilidad de mis actos, y con el paso de los años he ido comprobando la pequeña diferencia de tomar una buena o una mala decisión, y la diferencia es, que para tomar una decisión buena solo se tarda un segundo más que en tomar una mala.

Para un ateo, los acontecimientos buenos y malos de la vida son responsabilidad de uno mismo y no son los “designios del señor” o la puta voluntad divina y caprichosa de dios, así que cuando leáis esta noticia pensad que la culpa no fue de dios, la culpa fue de un “segundo”, ya que alguien tomo una mala decisión.

Esta noticia se esta transmitiendo y difundiendo mediante correos electrónicos, y es importante que esto que vais a ver se difunda y cree conciencia, ya, que sí “no podemos” hacer nada por los niños que se mueren de hambre, quizás nos ayude a tomar mejores decisiones.

Me voy a despedir aquí, para que os quedéis solo con la noticia y vuestras reflexiones. Y ahora más que nunca me acuerdo de la frase de mi migo Calypso, y con su permiso la aplicare a este post.

“Un saludo a todos los que practicáis el sentido común”

Ni dios, ni amos, ni mierdas

R. Batalla



















Ésta es ella con su padre, 1998.











Ésta es ella de vacaciones en Venezuela.







En una fiesta de cumpleaños de pequeña.












En una fiesta con sus amigos.










El coche en el que Jacqueline viajaba. Otro coche, conducido por un estudiante varón de 18 años chocó con ella cuando volvía a casa. El chico venía de tomarse unas cuantas cervezas con sus amigos. Esto ocurrió en diciembre de 1999.












Después del accidente, Jacqueline necesitó más de 40 operaciones.










A Jacqueline la sacarón del coche en llamas y su cuerpo se estuvo quemando durante 45 segundos aproximadamente.














Con su padre, 2000.















Durante las curas.













Tres meses después del accidente.















Al quedarse sin el párpado izquierdo, Jacqueline necesita gotas para no perder la visión














Ahora con 20 años, no puede perdonarse a sí mismo el haber conducido borracho aquella noche hace tres años.

Es consciente de que ha arruinado la vida de Jacqueline Saburidos.














No todos los que tienen accidentes de coche mueren. Esta foto se tomó 4 años después del accidente y los médicos todavía están tratando a Jacqueline, que presentaba quemaduras graves en el 60% del cuerpo.






Sé que muchos de estos mensajes te piden que los reenvíes, pero muchos de ellos son idioteces. Esto es real. Por favor, envía esto a todas las personas que puedas para concienciarles de las consecuencias de conducir borracho.












martes 1 de abril de 2008

Medicina china, el chi, y otras hierbas

En el mundito del misterio, como ya comenté en mi anterior post (fenómenos para-anormales parte I) existen dos categorías de golfos y sinvergüenzas vende-estafas: Los listos y los “pobrecitos” tontos. Los listos son los que presumen de tener licenciaturas (principalmente periodismo), escribir libros, ser colaboradores de revistas del sector, pertenecer a asociaciones gilipollezcas del tipo SEIP, tener programas de televisión y/o radio, colaborar con otros programas de radio y/o televisión, y refuerzan toda esa imagen de seriedad, ampliando su currículo, con viajecitos a sitios, con mucho misterio, charlas en eventos, convenciones y ferias del mundo del miedito y del misterio.

Como uniformes de trajo, principalmente tienen dos: el de “gala” que consiste en pantalón de pinzas oscuro, con camisa cruda u oscura y chaqueta tipo americana negra o azul marino, todo esto sin corbata, y con dos tipos de cara la de “estoy muy alucinadito” o poniendo ojitos entrecerrados en plan muy misterioso (claros ejemplos serían, Luis Mariano Fernández y su socio de mentiras Iker Jiménez), y el otro traje el de “faena”, que consiste en pantalones con cremallera en las perneras para hacerlos cortos a voluntad (los típicos de la tienda el coronel tapioca) y chaleco multibolsillos (también se utiliza en el mundo de la pesca y los fotógrafos de campo) en donde colocar todo un arsenal de accesorios como un boli, una libretita pequeña, una grabadora para psicofonías y cámara de fotos.

Y qué pasa con los tontos, (ejemplo echadores de cartas, adivinos, y Pacos Porras varios …) pues que la credibilidad de estos personajes es casi nula, ya que los listos y el resto de la sociedad (en gran medida por la crítica de los listos), los relegan a un gueto para personas de un muy bajo nivel cultural.

Ahora veremos el paralelismo entre la medicina natural, y los anteriores vende-mentiras del misterio.

También podríamos clasificarlos en dos tipos: los listos y los tontos. Empecemos con los primeros, “los listos”, suelen tener estudios universitarios, aunque la mayoría no hayan terminado la carrera de nada, esto les permitirá escribir “casi” sin faltas de ortografía y explicarse con la suficiente capacidad como para adaptarse al nivel de su interlocutor, lo que podríamos denominar coloquialmente como “dar el pego” estos “médicos naturalistas”, reforzarán su currículo, con viajes al Tibet, a la India, a Japón, a China etc…y nos contaran que tienen unos master o cursos chulos de los que son MAESTROS en alguna de sus especialidades, o de varias, del tipo reiki, acupuntura, yoga, musicoterapia, feng-shui, plantitas, etc.

Con todos estos conocimientos, y ya en su país de origen (a veces también los importamos), empiezan a vender toda esa porquería de mentiras y cuentos de la medicina china. El mensaje que se encargan de enviar estos médicos naturistas al ciudadano “normal” de a pié: El que su vida se basa en cositas normales, como el trabajo, la educación de los niños, el pago de la hipoteca o alquiler de la vivienda, el médico de la seguridad social, y los seguros del coche y casa, etc.. es el siguiente: “La medicina china es súper buena, por que data de 4.000 años, es súper sana, las técnicas son mega estupendas y súper eficaces y avaladas por más de 50 siglos de prácticas”. Esto es lo que le llega al ciudadano de a pié, y si te da por visitarlos, los ambientes de sus consultorios son de lo más variado: desde el tipo clínica o consulta de medicina privada (aquí en lugar de aparataje sofisticado propio de hospitales, te encuentras con camillas para masajes y otros tratamientos, aparatos para belleza, depilación, cabinas de hidromasaje, etc), o del tipo esotérico-religioso, en ambos casos estarán expuestos unos diplomas que avalarán sus cursos en el Tíbet, o cualquier país oriental, la musiquita new age, olores a sándalo, todo muy zen y feng-shui, y por supuesto para dar más empaque a toda esta medicina y filosofía de vida le falta el enfoque místico religioso, y lo solucionan con el budismo. Ya tenemos el lote casi al completo, medicina de la buena, cursos que avalan sus conocimientos, buena puesta en escena, y religión, lo único que les falta es darte el empujoncito final para que el dinerito de tu bolsillo pase al de ellos a ser posible repetidas veces, esto lo consiguen desprestigiando a la medicina oficial y la de verdad, a los políticos y a los grandes laboratorios de productos médicos y farmacéuticos, te empezarán a comer el coco con comparativas de la medicina natural con la oficial, que sí efectos secundarios, que sí patologías, que si tal y que si cual y te lo demostrarán con unas “pruebas irrefutables” y científicas que solo ellos conocen, que sí están en tal asociación, para que no haya intrusismo por parte de los “tontos” que venden algo parecido pero no están cualificados, que sí en países más avanzados que el tuyo, ya es oficial su medicina y que pronto será oficial en el tuyo, etc . Después de esto te pueden pasar dos cosas o sales corriendo para casa, o te conviertes, como el caso de una amiga mía que esta semana me comentaba que si no puedo tener la cama mirando para Coria, y que si los espejos, y que sí los colores, y que sí me duele la garganta no es por culpa de los virus, sino culpa mía por que no soy asertivo (imaginaros yo), y me callo las cosas que debería de decir.

Todas estas ciencias chinas (acupuntura, reiki, yoga, etc) se basan en el chi. Y que pasa con el Chi (o “qi”).

El amigo Mauricio en su blog el retorno de los charlatanes los explica de la siguiente manera:

La muerte es una terrible certeza.

Gran parte de las motivaciones humanas se encuentran en el intento por perpetuarse de alguna forma. Tener hijos, escribir un libro, conquistar imperios, construir grandes monumentos, son todas actividades que al menos en parte están movidas por nuestro deseo de no morir o, al menos, de no morir del todo.

Pero algunos sueñan con la inmortalidad real, con no morirse nunca. Los faraones egipcios se momificaban esperando revivir. Los emperadores chinos desde hace al menos tres mil doscientos años pusieron a sus sabios a determinar por qué estaban vivos y cómo podían mantener para siempre esa agradable condición.

La ciencia china, aunque avanzada, no daba para tanto. Pero los emperadores disponían de prácticas sumamente desagradables reservadas para quienes les causaban molestias, de modo que los sabios acudieron a las creencias populares para darle el secreto a sus monarcas y conservar la cabeza debidamente adosada al cuello, ya que a ellos tampoco les seducía mucho la idea de la muerte.

Una creencia popular era que la vida era una especie de energía llamada "chi" (o "qi"), que igual recorría el planeta que las piedras, los ríos y los seres vivos. A partir de esta creencia, los sabios rescataron o inventaron toda una serie de postulados que nunca se preocuparon por demostrar. Algunos de ellos:

1.- El chi recorre el cuerpo humano a través de 12 meridianos, y la enfermedad se produce cuando se interrumpe el flujo del chi.

2.- El chi recorre el planeta, de modo que para tener suerte hay que disponer las casas y las cosas de acuerdo al supuesto flujo del supuesto chi.

3.- El chi se encuentra en concentraciones especiales en el aire. Si aprendemos a respirar, podremos prolongar nuestra vida e incluso evitar la muerte.

4.- El chi se encuentra en el semen, que es la razón por la que (según esta visión) el hombre da a la mujer la vida (los hijos) quitándose él parte de su existencia, y por tanto al no eyacular viviremos más.

Como es obvio, estas cuatro propuestas están detrás de prácticas muy conocidas traídas "de la China milenaria" por cuentistas profesionales.

El chi y los 12 meridianos son la base de la acupuntura.

El chi y la disposición de las cosas es la base del feng-shui.

El chi y la respiración están detrás del tai-chi y del qi-gong o chi-gong.

El chi y la eyaculación son la base del chi-kung.

Hay todo un desarrollo sobre el chi yin y el chi yang, y numerosas teorías a cual más extravagante sobre el chi, cómo conservarlo, aumentarlo, mejorarlo, domarlo, lavarlo, peinarlo, vestirlo, aleccionarlo, purificarlo, fortalecerlo y sacarlo a pasear. Algún día volveremos sobre tales teorías.

Igualmente, es claro que muchas disciplinas indostanas (o hindúes, o indias) tienen sus orígenes en estas creencias. El "prana" como fuerza que viene del aire o el yoga sexual están estrechamente relacionados con la idea del "chi". También lo dejamos para otro día.

Vamos a los hechos básicos, que son más importantes:

1.- Ninguno de los millones y millones de practicantes de las más demandantes prácticas relacionadas con el chi ha logrado evitar morirse.

2.- De hecho, pese a todas esas prácticas, la expectativa de vida en China antes de la llegada de la medicina con bases científicas era bajísima.

3 (y la más importante).- Nadie ha podido demostrar la existencia del chi.

Se han escrito numerosos volúmenes sobre el chi, se les cobran fortunas a millones de personas por enseñarles a manejar su chi o por decorarles la casa según el feng-shui, pero el "chi" sigue siendo un constructor hipotético no demostrado.

Los charlatanes disfrutan enormemente al hablar de "energía" o, sobre todo, de "energías". Lo disfrutan tanto, de hecho, que nunca explican qué rayos quieren decir.

La energía no es algo misterioso o místico, es un fenómeno que la física entiende claramente, tanto que puede convertir algunos tipos de energía en otros (el movimiento de un río en electricidad, la electricidad en calor para la cafetera, etc.). La energía tiene características muy claramente definidas, como la intensidad, la frecuencia y la amplitud.

Esto nos queda muy claro cuando usamos un radiorreceptor: las distintas estaciones emiten energía en forma de ondas electromagnéticas de distinta frecuencia, de modo que no se interfieren unas a otras. Cuando escuchamos radio en el 98.1 de FM lo que estamos escuchando son ondas emitidas a una frecuencia de 98.1 kilohertzios. En AM, tales ondas habrán sufrido una modulación en su amplitud, pero en FM habrán sido moduladas en su frecuencia. A nosotros esto nos tiene sin cuidado porque el receptor de radio se encarga de modular la señal, interpretarla y decodificarla para convertir la energía electromagnética nuevamente en sonido de modo que podamos disfrutar las fantasías de charlatanes en programas de radio hablada.

¿En qué frecuencia está el chi? ¿Cuál es su amplitud? ¿Cuál es su lugar en el espectro electromagnético? A todas estas preguntas, los expertos en vender chi (y "energías" místicas en general) responden con un atronador silencio.

Más silencio podemos disfrutar si nos explican cómo se transmite el chi por los ríos y por el cuerpo humano y por el aire, y cuál es el mecanismo fisiológico que tienen los pulmones para extraer del aire que respiramos no sólo oxígeno, sino "chi". Y cómo se conserva el "chi" en el semen, si se puede medir cuánto hay y cuál es el mecanismo por el cual se almacena en el cuerpo.

Y, sobre todo, sería excelente contar con su explicación de por qué el chi se comporta distinto de todas las demás formas de energía del universo, claro.

Si fueran honestos, lo menos que podrían decir es que creen que el chi es una fuerza mágica y, por tanto, sobrenatural. Pero no lo dicen, porque gustan de contar fábulas diciendo que todo lo que se ha dicho sobre el chi es producto de las experiencias de monjes fabulosos y sabios sobrehumanos que, sin excepción, procedieron a morirse a tiempo sin que al chi le importara en lo más mínimo.

Es decir, tienen una creencia supersticiosa sin bases reales, sustentada en una tradición oral que no se sustenta en la experiencia real. Y eso venden. Y eso compran sus víctimas.

Otro día desmontaremos, también, las patrañas sobre cada una de las disciplinas relacionadas con esta fuerza que no existe. Baste de momento tener presente que cuando nos hablan de la "energía" del "chi" están hablando de una fantasía. El "chi" no es más real que las hadas. Sin embargo, la gente paga hoy por usar el "chi" aunque, por supuesto, nos negaría su dinero si le propusiéramos que nos lo diera a cambio de bailar en el bosque con los duendes.

Y, sin embargo, creen en este duende maravilloso, hijo como tantas otras teorías de la ignorancia de otros tiempos. No se puede condenar a quienes en el pasado creyeron en estas fantasías, ya que estaban empeñados en entender y controlar su mundo.

Pero, cuando se ha demostrado más allá de toda duda que esa teoría era una falsa forma de entender la realidad, sí se puede (y se debe, cómo no) cuestionar a quienes siguen vendiendo productos ya caducados, sobre todo cuando lo hacen sabiendo que lo suyo es un timo.

Como si entramos en comparaciones de las “dos” medicinas y pruebas científicas de unas y otras les estaríamos haciendo un favor a estos chamanes, en vez de pruebas vamos a utilizar la lógica y la estadística.

Por una lado esta la medicina china que es buenísima y sanísima y con más de 4.000 años de “conocimientos”, pues veamos cual era el índice de mortalidad por enfermedades y la media de expectativa de vida en china, antes de que entrara en china la medicina “moderna” y con poquísimos años de existencia; en 1.948 el índice de mortalidad era de 40 por cada 1.000 y la expectativa de vida era de 36 años, hoy en día y practicando la medicina moderna (la de verdad) los datos son los siguientes. Indice de mortalidad es de 7 de cada 1.000, y la expectativa de vida es de 71 años. Juzguen ustedes mismos.

Ya hemos visto lo que nos venden los listos, y qué es lo que nos venden los “tontos” según los “listos”, pues mentiras, ya que estos son unos chamanes, curanderos sin estudios y desvergonzados y ellos en cambio tienen estudios, títulos y asociaciones.

Como podemos observar, los vendedores “profesionales” del misterio y los vendedores “profesionales” de las medicinas chinas, tienen mucho en común, tanto que hasta sus víctimas suelen tener el mismo denominador común, personas confiadas, ingenuas y cándidas que tropiezan con ellos y se creen sus mamarrachadas.

Ni dios, ni amo, ni mierdas

R. Batalla

miércoles 26 de marzo de 2008

¿Es ateo un budista?

Este post bien podría empezar con la pregunta y terminar con un simple NO, pero detrás de esta pregunta se esconde un nuevo concepto religioso que esta captando miles de adeptos en todo el mundo, principalmente Occidente.

Dicen que a río revuelto ganancia de pescadores, y las redes del budismo cada vez tiene más “peces”, y todo esto prácticamente “sin publicidad”, no tienen visitadores-tarados vende biblias trucadas por las casas (jehovas, mormones), no tienen una sucursal en cada barrio (evangelistas, católicos, etc.), no emiten publicidad en medios, apenas hacen ruidito. ¿Y como están llenando esas redes si no tienen ningún plan de marketing?, existe varias respuestas y todas bien derivadas de su Now how, lo que vende el budismo prácticamente es lo que casi todo el mundo quisiera tener, empecemos

El no sufrimiento
Claro, claro, si no eres masoquista, pues mola

La meditación
Que guay, te ahorran los 60 eurazos de la sesión en el spa

El no apego
Esto con los ricos lo tienen más difícil, pero como hay más pobres………

El concepto acción-reacción
Claro, lógico ya que tenemos libre albedrío, pues eso

El sexo tántrico
Con tal de tener sexo y convencer a la pareja lo que sea

La no violencia
Como la mayoría, pero con inciensos y sándalos

El pacifismo
Si te dan de hostias no pasa nada

El templo esta en tu casa
Esto si que mola, no veas lo que vacilaras con las visitas

Las ofrendas
Más baratito que dar un eurito al pobre que pide en la puerta de la iglesia

El vegetarianismo
Lo malo es sí eres argentino, sí estas en el Nepal que solo hay piedras y cuatro vacas o te quieres quitar unos kilitos no tienes problema.

Y claro no podía faltar lo que mas mola de todo, que si te mueres y has sido buen budista vas a un “cielo” que te cagas, y ya no te reencarnas más, y dejas de sufrir, o sea que nos venden lo mismito que las religiones: “esperanza” para después de la vida, y el “infierno” de los budistas, como son tan buenos pues también mola, a diferencia de la católica que te condena por algún pecadillo de nada a un castigo desmesurado como ir al infierno eternamente, estos te dan otra oportunidad, si eres malo te reencarnas en gato u otro animalito y así puedes otra vez encomendarte para llegar al “cielo”, es como la nintendo pero con muchas vidas extras.

Tiene tan buena imagen que hasta el propio Nietzsche, pecó de hablar bien de ellos, y tanta, que para un ateo es más fácil criticar a dios o a los católicos. Seguro que con este post, tengo más criticas y enemigos que cuando hablo de los taraditos católicos, y seguro que me intentaran vender lo de siempre, que no les conozco, que no se de que va el budismo, que sí paz, amor, amistad, buen rollito, que si modales y educación, tolerancia, soberbia, bla bla bla. Lo asumo soy muy malo, malísimo y no quiero remedio.

Pero volvamos al hilo de su “gran expansión”, con todo lo anteriormente expuesto, los listillos que si viven del marketing o mercadeo, encuentran un filón para hacer caja todos los días y muy buena caja, y lo están importando: herbolarios, “médicos” naturopatas, “medicinas alternativas de todo tipo”, tiendas esotéricas, centros de salud y belleza, chamanes, charlatanes, cursos de todo tipo, centros anti-tabaco, asociaciones de vegetarianos y otras, en fin un largo carrusel de “empresas”.

Y por que funciona, un gran porcentaje por esnobismo, todo ese rollito zen y chill out, que si el Richard Gere, que si la Penélope Cruz, que si Orlando Bloon, que si la Madonna, etc., otros por crisis de identidad y buscan el consuelo de sus problemas que en otras religiones no encuentran, y otros por que se lo creen.

Lo malo de esta religión, es que ya esta en todas partes, es otro virus más que se está extendiendo, y va a ser seguramente una alternativa a otras religiones, por que por lo visto el hombre-esclavo (me gustaría decir el hombre-necio o idiota, pero me cargaría este post) tiene necesidad de creer.

Para mi no puede existir una alternativa de una religión por otra, y es aquí donde viene la madre del cordero, ya que estos budistas, se encargan de ir pregonando a los 4 vientos que ellos son “ateos” por que no tienen un dios y que lo suyo no es una puta religión y solo es una forma de vida, y claro como te cuentan la peliculita antes descrita de lo guay que es, pues si no profundizas más como que te lo crees. Pero lo peor de todo es que se autoproclaman ateos, pues seamos lógicos, eso también lo pueden decir los de la secta de la cienciología, que venden casi lo mismo y tampoco tienen dios, y yo no conozco a ningún ateo que sea simpatizante de la cienciología, o a lo mejor yo estoy equivocado y el ateismo también sufre de crisis de identidad, decídmelo por favor, por que si es así, entonces dejo de ser ateo.

¿Es ateo un budista?

Ni dios, ni amo, ni mierdas

R. Batalla

Si quieres participar en el Foro Ateo o ver comentarios este es el enlace pincha : Aquí

martes 25 de marzo de 2008

¿Eres agnosticó o eres ateo?

Desde los últimos 15 años vengo observando que cada vez son más las personas que empiezan a alejarse de los dogmas religiosos, principalmente de la religión católica y esta falta de “identidad” creyente, desemboca en varios caminos, (como en este tema habría para un post enterito, mejor dejamos el análisis para otra ocasión) y uno de ellos es el “ateismo”, estas personas se juntan a su vez con otras que piensan que son ateos y el resultado es que tienen un lío tremendo y no saben si son ateos o agnósticos y de que rama filosófica de cada uno de ellos pertenecen.

Uno de los mejores trabajos que explican a la perfección este tema, es el de D. José García Ibáñez de su obra “La comunicación humana y el lenguaje: Lenguaje natural y lenguajes normales” y aquí os pongo un resumen sobre el tema en cuestión


ONTOLOGISMO, AGNOSTICISMO Y ATEÍSMO

1. Introducción

¿Existe Dios? Esta es la pregunta que se plantea en el presente tema. Tal vez esta pregunta no está bien formulada porque preguntar por la existencia de Dios supone que ya conocemos qué es ese Dios por cuya existencia preguntamos y que, por tanto, tan sólo nos resta averiguar si posee existencia efectiva. Pero también supone que sabemos qué queremos decir cuando decimos que algo existe, o más exactamente, que sabemos qué modo de existir corresponde a Dios, y que simplemente debemos averiguar si Dios posee o no esa característica.

Pero supuesto estas preguntas son de difícil contestación y están sometidas a constante polémica las supondremos contestadas, suponiendo que el Dios al que hacemos referencia es el Dios de la tradición occidental personalizado, más en concreto, en el Dios de la tradición cristiana.

Una vez supuesto esto, se nos presentan tres posturas distintas. La primera de ellas considera indudable la existencia de Dios, y no sólo eso, sino que hace depender de ella la existencia del mundo e, incluso, la posibilidad de conocimiento del mismo, postura conocida con el nombre de ontologismo. En el otro extremo se encuentra la postura que niega la existencia de Dios; esta postura es conocida con el nombre de ateísmo. Y, como en todo ámbito de la naturaleza humana, entre dos posturas extremas siempre aparece una postura intermedia; la postura intermedia es el agnosticismo: para esta postura no se puede demostrar ni la existencia de Dios ni tampoco su no existencia.

2. Ontologismo

Aquí empezaría el ontologismo y literalmente seria la idea de que una cosa es inteligible en la manera que lo es y cuanto mayor sea su ser mayor será su inteligibilidad. Pero Dios, por definición, es el Ser supremo, mayor que el cual no cabe pensar otro, por lo que también será el objeto supremo inteligible, lo más inteligible de todo lo real. Y al ser lo máximamente inteligible, será también lo primeramente inteligido. Y todo lo que tiene menor grado de inteligibilidad será comprendido a partir de lo que posee mayor inteligibilidad. Ergo, si todo es inteligible por la luz de Dios, antes de entender cualquier otra cosa, deberemos entender a Dios. De aquí se sigue que el Ente Supremo pasa a ser el primer inteligido, que es lo que primeramente es. Dios es la causa primera y universal de todo ser, por lo que todo debe ser explicado a partir de Dios: éste es lo primero que conocemos y a partir de este previo conocimiento de Dios el hombre puede conocer todo lo demás. Dios es la condición de posibilidad de cualquier conocer para el hombre. Y si esto es así, la existencia de Dios deberá ser para el hombre una intuición, una evidencia, por lo que no es necesario probar la existencia de Dios, ya que es, precisamente, lo más evidente, y lo evidente, por definición, no precisa ser demostrado.

2.1 Las fuentes del ontologismo

El nombre de ontologismo ha venido a significar aquella posición filosófica que afirma el conocimiento inmediato de Dios como esencial al intelecto humano, de tal manera que sin él ninguna otra cosa puede ser conocida. Para el ontologismo el conocimiento de Dios es original, esto es, el primero de todos los demás conocimientos humanos, y originario, es decir, fuente de todos los demás conocimientos humanos. No es sólo que el hombre conozca primeramente a Dios en sí mismo y después conozca los demás seres, también en sí mismos; se afirma más bien que todo cuanto el intelecto humano conoce, lo conoce en Dios. El intelecto humano tiene una visión inmediata de Dios, y esta intuición, esencial a nuestro espíritu, es la fuente de todo ulterior conocimiento. Con ello, la afirmación de la existencia de Dios se hace inmediatamente evidente, y, en consecuencia, su demostración innecesaria.

El nombre de “ontologismo” fue acuñado por Vincenzo Gioberti. Para Gioberti existe una idea inmediatamente dada en la mente del hombre que es el ser, pero identificando a este ser con Dios mismo. Siguiendo de cerca el ocasionalismo de Malebranche, afirma que el hombre sólo puede conocer a través de Dios mismo, que es el ser absolutamente necesario no sólo desde el punto de vista ontológico, sino también epistemológico. La realidad existe para el hombre únicamente a partir del Dios creador, que está presente de forma inmediata en la mente del hombre, es decir, intuitiva y no reflexivamente. Cualquier conocimiento humano reflexivo consiste en comprender la relación existente entre Dios y los entes mundanos. De este modo, la existencia de estos entes puede ser deducida de la idea (objetiva) de los mismos (presente intuitivamente en la mente humana), que existen a partir de las ideas que Dios tiene de las cosas.

Este ontologismo sostiene, por consiguiente, una primacía de lo epistemológico sobre lo ontológico; si algo es pensado, es; ser es ser pensado (deducción de los entes a partir de las ideas). Por eso el nombre de ontologismo se debe, en esta doctrina, a su parecido con el “argumento ontológico” de san Anselmo de Canterbury, donde de la idea de un ser perfecto se seguiría su necesaria existencia.

De este modo, para el ontologismo de Gioberti el conocimiento de Dios es original, es decir, el primero de todos nuestros conocimientos, y también originario, es decir, la fuente de los demás conocimientos humanos. No es sólo que el hombre conozca primeramente a Dios en sí mismo y después conozca los demás seres, también en sí mismos; se afirma más bien que todo cuanto el intelecto humano conoce, lo conoce en Dios. El intelecto humano, pues, tiene una visión inmediata de Dios, y esta intuición, esencial a nuestro espíritu, es la fuente de todo conocimiento ulterior. Con ello la afirmación de la existencia de Dios se hace inmediatamente evidente y, en consecuencia, su demostración es innecesaria.

2.2 Platón y Plotino

El ontologismo tiene un condicionamiento histórico bien definido en el platonismo y sus derivaciones históricas. Según Platón, la verdadera ciencia versa sobre la verdadera realidad, sobre los eidos y las ideas. Y un conocimiento tal sólo se obtiene de un modo perfecto por intuición. Ni la sensación, ni la opinión, ni siquiera el discurso demostrativo o razonamiento son suficientes para proporcionar un conocimiento perfecto de la perfecta realidad que es la idea. Se necesitará tal vez un esfuerzo dialéctico, una preparación intelectual y hasta una preparación moral; pero esto no constituye más que un proceso, en cuyo término surge el verdadero conocimiento por contemplación directa, por visión intuitiva. Sólo ascendiendo por la vía dialéctica, según el amor, somos conducidos “a aquella Belleza que ni nace ni muere, que es en sí y existe por sí y de la cual todas las demás bellezas participan” (Platón, Banquete, c29, 211 a 212). Y sólo descendiendo de esta suprema Idea pueden conocerse con verdadera ciencia las cosas sensibles y particulares.

Para Plotino, las ideas están alojadas en el Nous, el Espíritu, una especie de duplicación del Uno o plenitud del ser, la divinidad y el bien. En un principio el alma humana vive en el cosmos inteligible, en el Nous; en virtud de una tendencia a comerciar con la materia cae en el mundo sensible, hundiéndose en un cuerpo. Pero aún después de la caída sigue el alma, por su actividad superior, viviendo en el mundo inteligible del Nous, aspirando a unirse con el Uno. El conocimiento es obra exclusiva del alma bajo la eficacia de las ideas; en el conocimiento no intervienen los sentidos, porque el hombre no es substancialmente alma y cuerpo, sino sólo alma. Por eso se niega el conocimiento mediato y abstractivo. El modo de conocimiento es la intuición, la contemplación inmediata de la idea; esta idea se conoce en si misma, pero radicada en último término en Dios. Por eso el grado más elevado de conocimiento es la contemplación mística, el éxtasis, el estar fuera de sí y en estrecho contacto con la divinidad.

2.3 La teoría de la iluminación de S. Agustín

Para S. Agustín existe una iluminación mediante la que la verdad se irradia desde Dios hasta el espíritu del hombre. Para Agustín Dios es la “luz” que “ilumina a todo hombre que viene a este mundo”; se trata de algo natural (aunque conocido por la Escritura). Lo que subyace en su teoría es el modo platonizante de pensar, que percibe siempre lo perfecto detrás de lo imperfecto, es decir, que hacer ver que detrás de cada verdad contingente subyace la verdad absoluta. Agustín rechaza el innatismo platónico de las ideas, que tiene como fundamento la preexistencia del alma. Si admite algún innatismo es en estado virtual, aunque en sus obras últimas este “medio innatismo” es sustituido por la teoría de la iluminación, siendo el verdadero conocimiento el que consiste en la acción iluminadora de Dios sobre el alma humana, comunicándole las ideas eternas, que están en la mente de Dios.

Para S. Agustín, las ideas están en Dios, las posee el Verbo; el Verbo ilumina a todo hombre viniendo a este mundo. En esta conjunción aparece la teoría metafísica de la iluminación como conocimiento de todas las verdades en la inconmutable verdad divina. Conocer es estar en contacto con la Verdad, ser iluminado por la Verdad, ver lo inteligible en la propia luz de la Verdad. El espíritu humano es luz iluminada del foco iluminante que es Dios. El intelecto humano no descubre por sí mismo la Verdad, sino que lo hace merced a una misteriosa iluminación de la Verdad por sí misma.

Agustín diferencia entre la visión intuitiva de Dios, que es sólo patrimonio de las almas que están junto a Dios, de la iluminación de Dios sobre el hombre encarnado. Esta iluminación tampoco ejerce sobre el hombre las funciones del entendimiento agente, pues la función propia de este es realizar el acto de la abstracción de la forma a la materia, doctrina que no está presente en Agustín. En fin, para éste, el hombre no es una mera pasividad cognoscitiva, sino que ejerce la intelección, aunque ayudado por la iluminación de Dios, sobre todo cuando se trata de materias que están por encima de la razón humana. Se trata de una iluminación que debe acompañarse de la reflexión, ya que Dios no es visto de forma inmediata.

2.4 San Buenaventura

S. Buenaventura pone entre el conocimiento abstractivo y la intervención de Dios otro modo de conocimiento que designa con la palabra contuitus. Nuestro primer conocimiento de Dios no es abstractivo ni intuitivo, sino contuitivo. Un conocimiento abstractivo de la existencia de Dios sería obtenido por el conocimiento de las cosas, fecundado por el principio metafísico de causalidad, que nos haría pasar de las existencias creadas a la existencia del Creador. Una intuición sería la visión directa de Dios. Una contuiciónes la aprehensión, en el efecto percibido, de la Causa, cuya intuición nos falta. El punto de partida para el conocimiento de Dios son las cosas creadas, pero no en cuanto se dan a la pura experiencia sensible, sino en cuanto en ellas sentimos, experimentamos, la existencia de su causa, en cuanto en ellas vemos con un conocimiento contuitivo que existe en Dios, cuya intuición no poseemos. Descendiendo en el conocimiento de las causas sensibles hasta verlas como efectos efectuados, tenemos el conocimiento como intuitivo de la existencia de Dios.

2.5 Ockham

Guillermo de Ockham dispondrá casi definitivamente el terreno para llegar al ontologismo. Comenzando por instituir una crítica de la doctrina tomista de los universales, concluirá que sólo el individuo es objeto de conocimiento en razón a que sólo lo individual existe. La existencia de Dios es una cuestión que la razón no puede contradecir, pero tampoco demostrar, por carecer de la intuición correspondiente. La demostración de Dios es únicamente probable. Pero esta probabilidad racional desaparecerá también en la obra de su discípulo Nicolás de Autricuria.

El occamismo deja tras de sí estas tres posibles posiciones en lo que se refiere al conocimiento de Dios:

  1. sólo tenemos de Dios un conocimiento por fe (nominalismo fideísta)
  2. no tenemos de Dios conocimiento alguno (nominalismo empirista)
  3. tenemos de Dios un conocimiento intuitivo (nominalismo racionalista). Un modo particular de recorrer este tercer sendero convertirá el racionalismo en ontologismo.

2.6 Descartes y la idea innata de Dios

Descartes es precedente inmediato del ontologismo. En él cabe hablar de intuición de Dios. La intuición es la única fuente de conocimiento. Y “por intuición entiendo (...) una concepción del puro y atento espíritu, tan fácil y distinta, que no quede en absoluto duda alguna respecto a aquello que entendemos, o lo que es lo mismo: una concepción no dudosa de la mente pura y atenta que nace de la sola luz de la razón” (Reglas para la dirección del espíritu, III). La intuición cartesiana, salvo tratándose del yo, no es llevada sobre realidad existencial alguna, sino únicamente sobre la esencia representada en la idea poseída virtualmente en la razón. En nuestro caso se tratará de una intuición de Dios, pero en la idea clara y distinta de infinitud y perfección representante, en la mente, de la esencia de la Divinidad; no de una intuición de Dios en Dios mismo. Esto hace que Descartes no sea formalmente ontologista, y que haya que apelar a las pruebas demostrativas de la existencia de Dios. La existencia de Dios debe ser inferida, deducida ontológicamente de la idea, de la esencia, de la definición de Dios.

Descartes admite tres “pruebas” de la existencia de Dios y ninguna de ellas estrictamente a posteriori; la primera es la que afirma la presencia en nosotros, innatamente, de la idea de “perfección”, siendo como somos nosotros imperfectos; la segunda es la que se atiene a la afirmación de la contingencia del hombre; y la tercera afirma la idea innata en el hombre de un ser sumamente perfecto. La última es la reformulación del argumento ontológico de Anselmo. Esta demostración de la existencia de Dios la desarrolla Descartes en cuatro proposiciones: 1) Dios es un ser perfecto; 2) un ser perfecto no me puede engañar; 3) todo cuanto hay en nosotros viene de Dios; por lo tanto, también nuestras ideas claras y distintas (porque el Ser perfecto es la causa universal); 4) las ideas claras y distintas son otras tantas afirmaciones divinas en la conciencia humana. Toda idea innata, clara y distinta, es necesariamente verdadera, pues está garantizada por la veracidad de Dios.

De esta manera, la verdad de nuestras ideas innatas queda garantizada por la bondad y la veracidad divinas, que refuerzan y corroboran todos nuestros procedimientos anteriores a partir del cogito. En nuestro caso se tratará de una intuición de Dios en la idea clara y distinta de infinitud y perfección representante, en la mente, de la esencia de Dios; no de una intuición de Dios en Dios mismo. La existencia de Dios debe ser inferida, deducida ontológicamente de la idea, de la esencia, de la misma definición de Dios. Se trata de una prueba a priori. Pero el cerco del conocimiento se está haciendo cada vez más reducido. Sólo se necesitará afirmar que Dios no puede estar representado en una idea que se nos dé como objeto de nuestra intuición, ya que Dios no puede ser comprendido por idea alguna, para pasar de la intuición de la idea de Dios a la intuición de Dios en sí mismo. Esto será llevado a cabo por Nicolás Malebranche.

2.7 La formulación de Malebranche

La noética de Malebranche está montada sobre la teoría cartesiana de las ideas claras y distintas, y la doctrina agustiniana de las verdades eternas. Las ideas son representaciones claras y distintas, eternas e inmutables. Su realidad extrasubjetiva es indudable. La idea es únicamente el modelo, el arquetipo representativo de la naturaleza del ideatum, del objeto en sí realmente existente.

Para Malebranche las ideas no proceden de los objetos, y debe declararse radicalmente falsa la doctrina peripatética sobre este punto. Tampoco puede admitir que las ideas sean producidassubstratumde ideas infinitas. por el sujeto cognoscente, ya que siendo universales y necesarias, el alma, espíritu infinito, no puede ser su causa eficiente, productora. El mismo argumento sirve para rechazar la inherencia de las ideas en nuestro espíritu y oponerse al innatismo en todas sus formas. Un espíritu finito no puede ser jamás sujeto,

No queda, pues, otro recurso que colocarlas en Dios. “Todas nuestras ideas claras están en Dios en cuanto a su realidad inteligible. No es sino en Él donde nosotros las vemos... Si nuestras ideas son eternas, inmutables, necesarias, se comprenderá que no pueden encontrarse más que en una naturaleza inmutable” (Entretiens, I, 10). Únicamente Dios goza de una perfección no inferior a la inmutabilidad, necesidad, eternidad e infinitud de las ideas. Sólo en Dios, pues, pueden estar, y, en consecuencia, sólo en Él podemos verlas.

En una primera etapa de su pensamiento, Malebranche admitía la existencia en Dios de una idea particular para cada realidad singular, constituyendo para el pensamiento humano la ley de inteligibilidad expresiva de la razón a priori de sus objetos. De esto debió derivarse un agnosticismo “esencial” de nuestra alma, en razón a no poder descubrir en Dios la idea conforme a la cual fue creada, y un agnosticismo “existencial” de los cuerpos, por sernos impenetrables los decretos de la voluntad divina. Tampoco logramos descubrir una idea clara del Infinito divino, porque en rigor tal idea no puede existir, ya que el infinito, al no haber sido realizado, no podía derivarse inteligiblemente de un arquetipo. Todo esto presupone el intuicionismo de Dios, el ontologismo en sentido estricto. No tenemos, pues, idea clara ni de la sustancia creadora (Dios), ni de la sustancia pensante (alma o yo). Todas nuestras ideas claras se refieren a los modos de la sustancia extensa (cuerpos).

Malebranche sustituye la pluralidad de ideas claras correspondientes a los casi infinitos modos de la sustancia extensa por la expresión extensión inteligible, que viene a ser como la idea unitaria de la realidad, como la medida o ley lógica de los seres existentes. La extensión inteligible es, por de pronto, infinita; esto hace que sobrepase eminentemente todos los modos que la existencializan, siendo fuente inagotable de nuevas participaciones, y que tenga objetividad únicamente en Dios.

La extensión inteligible difiere de la extensión real, como lo numerarte de lo numerado. La extensión inteligible es una ley lógica cuya inteligibilidad no surge de los seres extensos existentes, sino que nos es dada con prioridad como condición de la existencia de los cuerpos mismos. Constituye para nosotros la ratio cognoscendi, y en Dios la ratio esendi de todos los seres corporales, y aún podría decirse que de todos los seres creados, expresando, en cuanto extensión inteligible, la esencia de los cuerpos, y en cuanto extensión inteligible, la esencia de los espíritus.

La visión de todas las cosas en la extensión inteligible se relaciona de esta manera a la visión de la extensión inteligible de Dios. Todos los espíritus ven la extensión inteligible, actualmente infinita en Dios, y Dios la ve en sí mismo.

Si todas las cosas se ven en la extensión inteligible, y ésta se ve en Dios, parece que todo conocimiento supone la visión de Dios. Así es, en efecto, según el pensamiento de Malebranche, aunque con ciertas limitaciones. “Cuando contemplas la extensión inteligible no ves todavía mas que el arquetipo del mundo material que habitamos y el de una infinitud de otros posibles. En verdad, ves entonces la sustancia divina, pues sólo ella es visible y puede esclarecer el espíritu; pero no la ves en sí misma o según lo que es. No la ves sino según la relación que tiene con las criaturas materiales, en cuanto es participable por ellas... Ves ciertamente por la extensión inteligible que Dios es..., pero no ves lo que Dios es” (Entretiens, II, 2).

No vemos a Dios en la extensión inteligible, al continente en el contenido, sino a la extensión inteligible en Dios, al contenido en el continente. Pero esto arguye necesidad y evidencia de que Dios existe. La extensión inteligible puede, pues, convertirse en medio para la demostración de la existencia de Dios, sin que tenga valor de medio en el cual se conozca la existencia de Dios.

La demostración malebranchiana de que Dios existe implica la prioridad efectiva de nuestro conocimiento de lo que Dios es. Y como este conocimiento de Dios no puede obtenerse en ni por el conocimiento de ninguna otra cosa, sino que todo otro conocimiento lo supone y exige, resulta a la postre la no necesidad de demostrar a Dios. Nuestro conocimiento de Dios es inmediato, directo e intuitivo.

La naturaleza de la extensión inteligible es la naturaleza de Dios, y no sólo su representación. En consecuencia, conocer la extensión inteligible es conocer a Dios inmediatamente, y no representativamente. En tal conocimiento no hay discurso, sino intuición.

Lo finito se conoce en lo infinito, lo determinado en lo indeterminado. Así, los seres creados finitos se conocen en sus ideas; éstas, en la extensión inteligible infinita, y ésta, que, aunque finita, no es el infinito absoluto, sino una determinación suya, se conoce en Dios, el Ser sin restricción infinitamente infinito.

Nuestra primera idea es la idea del ser, es el ser mismo, es Dios. Su primera determinación es la extensión inteligible conocida en Dios. Determinaciones de la extensión inteligible en ella conocidas o, mejor, en Dios por ella, son todos los seres finitos. No es necesaria la demostración de Dios.

2.8 Berkeley

Berkeley habla frecuentemente de las cosas sensibles como si existieran en nuestras mentes. Dios “excita estas ideas en nuestras mentes” y las ideas “son impresas en nuestros sentidos”. Esto sugiere que el mundo está siendo constantemente renovado o re-creado. “Hay una mente que me afecta en cada momento con todas las impresiones sensibles que percibo”. Además, aunque hay que rechazar la hipótesis metafísica de que vemos todas las cosas en Dios “este lenguaje óptico equivale a una creación constante, significando un acto inmediato de poder y providencia”.

Berkeley habla también de las cosas sensibles o ideas como si existieran en la mente de Dios. Las cosas naturales no dependen de mí del mismo modo que la imagen de un unicornio. Pero, siendo ideas, no pueden subsistir por sí mismas. Por tanto, “hay otra mente en la que existen”. Además, “los hombres suelen creer que todas las cosas son conocidas o percibidas por Dios porque creen en la existencia de un Dios, mientras que yo, por el contrario, deduzco de modo necesario e inmediato la existencia de un dios del hecho de que toas las cosas sensibles deben ser percibidas por él” (Tres diálogos entre Hilas y Filonius). Berkeley no pretendía negar toda exterioridad e intentaba dar sentido a la afirmación de que las cosas existen cuando no las está percibiendo ningún espíritu finito, es decir, intentaba dar un sentido a la proposición según la cual el caballo está en la cuadra que fuera más allá del sentido que se hace explícito al decir que esta proposición equivale a otra que dijera que cualquiera que entrase en la cuadra tendría o podría tener la experiencia que llamamos ver un caballo. Y pudo encontrar este significado sólo diciendo que Dios está siempre percibiendo el caballo, aunque ningún espíritu finito lo haga. “Cuando niego la existencia de las cosas sensibles fuera de la mente, no me refiero a mi mente en particular, sino a todas las mentes. Ahora bien, es claro que tienen una existencia exterior a mi mente, puesto que la experiencia me muestra que son independientes de ella. Por lo tanto hay alguna otra mente en la que existen, durante los intervalos de tiempo en que no las percibo ... Y como esto mismo es verdad respecto de todos los otros espíritus finitos creados, se deduce de modo necesario que hay una mente eterna omnipresente, que comprende y conoce todas las cosas y las manifiesta a nuestra mirada según el modo y de acuerdo con las reglas que ella misma ha establecido y que acostumbramos llamar leyes de la naturaleza” (ibid).

En Berkeley nos encontramos con dos perspectivas diferentes. Por un lado, percibir se refiere al sujeto finito, y ser percibido significa ser percibido por este sujeto. Por otro lado, percibir se refiere a Dios y ser percibido quiere decir ser percibido por Dios. Pero Berkeley intenta reconciliar las dos posiciones mediante una distinción entre existencia eterna y existencia relativa. “Todos los objetos son conocidos eternamente por Dios, o lo que es lo mismo, tienen una existencia eterna en su mente; pero cuando cosas antes imperceptibles a las criaturas se hacen, por voluntad de Dios, perceptibles a las mismas, se dice que comienzan una existencia relativa, con relación a las mentes creadas” (ibid). Las cosas sensibles, por tanto, tienen una existencia “eterna y arquetípica” en la mente divina y una existencia “natural o ectípica” en las mentes creadas. La creación tiene lugar cuando las ideas reciben existencia “ectípica”.

Para Berkeley los entes sensibles son ideas en las mentes finitas, no en el sentido de que sean arbitrariamente construidos por éstas, sino en el de que son impresas en o presentadas a las mentes finitas por la incesante actividad divina. Las cosas sensibles existen porque Dios las percibe, y esto quiere decir que son ideas en la mente divina. Pero Berkeley no quiere decir que veamos las cosas en Dios. De aquí que introduzca la distinción entre existencia natural y arquetípica

2.9 Rosmini

Relaciona también a la intuición de un primera verdad, que es la intuición del ser como tal, eterno, inmutable, increado y simplicísimo. Teniendo en cuenta que estos atributos no pertenecen a ninguna cosa creada, siendo con todo rigor atributos divinos, parece que el ente objeto de la primera intuición es Dios.

En resumen, podemos decir que la afirmación fundamental del ontologismo se refiere a la posesión por el intelecto humano de un primer conocimiento inmediato, de una intuición de Dios, fuente de todo ulterior conocimiento; de aquí se desprende la no necesidad de la demostración de la existencia de Dios.

3. Agnosticismo

El agnosticismo es el rechazo de cualquier presunto conocimiento de lo sobrenatural defendido por las doctrinas religiosas. El agnóstico no niega ni la posibilidad ni la realidad de experiencias místicas, e incluso puede creerse familiarizado con ellas. No obstante, es incapaz de creer incondicionalmente lo que no puede organizar conceptualmente. No rechaza como pura verborrea la mezcla de afirmaciones fácticas, paradojas y absurdos que le muestran como supuesta realidad sobrenatural no aprehendida por él las doctrinas religiosas. No niega que pueda existir lo que no puede ser percibido, imaginado o encasillado en conceptos. Pero no ve razón alguna para pretender que la doctrina religiosa de su vecino o cualquier otra posible le sirva para disipar las tinieblas.

El agnóstico no es un ateo que, de forma incondicional, acríticamente y por un acto de fe, acepta la doctrina de que la realidad es idéntica con lo que es accesible a la experiencia y la teorización “ordinarias”. Rehúsa convertir la ciencia en religión aceptando cualquier hipótesis científica como dogma de fe; como también lo hace a convertir la religión en ciencia tomando cualquier dogma de fe como hipótesis científica empíricamente confirmada.

En el curso de la historia moderna se han producido cuatro formas fundamentales de este agnosticismo: kantiana, positivista, fideísta y modernista. Todas ellas pueden considerarse condicionadas por la especulación nominalista de Ockham, para quien las demostraciones de la existencia de Dios carecen de evidencia, dejando reducida su certeza a mera posibilidad racional.

3.1 Protágoras

El primer agnóstico de la historia de la filosofía es Protágoras. De él es la conocida frase: “Acerca de los dioses yo no puedo saber si existen o no, ni tampoco cuál sea su forma; porque hay muchos impedimentos para saberlo con seguridad: lo oscuro del asunto y lo breve de la vida humana” (Fragmentos, 4).

3.2 Guillermo de Ockham

Ockham, por supuesto, es un creyente. Ahora bien, no es lo mismo ser un creyente que otorgar crédito a las pruebas, supuestamente racionales, que se ofrecen en favor de la existencia de Dios. El agnosticismo de Ockham se puede situar en este punto: el no duda de la existencia de Dios, sino que lo que pone en duda es la validez de las pruebas que pretenden demostrar su existencia.

Ockham da por supuesto que Dios puede, de algún modo, ser concebido; ahora bien, del hecho de que pueda ser concebido ¿puede deducirse filosóficamente que existe?. Dios es, ciertamente, el objeto más perfecto del entendimiento humano, la suprema realidad inteligible; pero es indudable que no es el primer objeto del entendimiento humano en el sentido de objeto primeramente conocido. El objeto primario de la mente humana es la cosa material o naturaleza dotada de cuerpo. Nosotros no poseemos una intuición natural de la cosa divina; y la proposición de que Dios existe no es una proposición evidente por sí misma por lo que a nosotros respecta. Si imaginamos a alguien que goza de la visión de dios y formula la proposición “Dios existe”, su enunciado parece ser el mismo que el enunciado “Dios existe” formulado por alguien que, en esta vida, no goza de la visión de Dios. Pero aunque los dos enunciados sean verbalmente idénticos, el término o conceptos son realmente diferentes; y en el segundo caso la proposición no es evidente por sí misma. Todo conocimiento natural de Dios debe, pues, derivarse de la reflexión sobre las criaturas. Pero, ¿podemos llegar a conocer a Dios a partir de las criaturas? Y, en caso afirmativo, ¿es tal conocimiento un conocimiento cierto?.

Dada la posición general de Ockham a propósito del tema de la causalidad, difícilmente podría esperarse que dijese que la existencia de dios puede ser probada con certeza. Porque si solamente podemos saber que una cosa tiene una causa, y no podemos establecer con certeza de otro modo que por la experiencia que la causa de B es A, tampoco podemos establecer con certeza que el mundo es causado por Dios, si es que el término “Dios” se entiende en su sentido teísta. No es sorprendente, por tanto, que Ockham critique las tradicionales pruebas de la existencia de Dios. Ahora bien, esta crítica no la hace en interés del escepticismo, sino más bien porque pensaba que las pruebas no eran lógicamente concluyentes.

3.3 Hume

En su Investigación sobre el entendimiento humano, la sección undécima trata sobre el tema de la providencia y la vida futura. Para concederse a sí mismo mayor libertad, Hume pone lo que tiene que decir en boca de un amigo epicúreo que, a instancias de Hume pronuncia un discurso dirigido a los atenienses. El orador observa que los filósofos religiosos, en lugar de conformarse con la tradición, “tratan por todos los medios de establecer la religión por encima de los principios de la razón, con lo que, en vez de satisfacer las dudas que surgen deforma natural ante una investigación diligente y completa, contribuyen a excitarlas más” (I, 11). Hace notar después que “el principal y único argumento para probar la existencia divina radica en el orden de la naturaleza ... Hay que reconocer que este argumento va de los efectos a las causas. Por el orden de la obra se infiere que ha debido de existir un proyecto y un plan en el agente. Si no se establece este punto, hay que reconocer que fallan las conclusiones y no vale pretender establecer las conclusiones con una mayor amplitud de lo que exigen los fenómenos de la naturaleza. Éstas son las concesiones y deseo hacer ver las consecuencias” (I, 11).

¿Cuales son estas consecuencias?. En primer lugar, no es permisible, cuando se deduce una causa de un efecto, atribuir a la causa otras cualidades que las que son necesarias y suficientes para producir el efecto. En segundo lugar, no se puede empezar a partir de la causa deducida y deducir otros efectos además de los ya conocidos. En el caso de la invención humana o de la obra de arte, podemos afirmar, por supuesto, que el autor posee ciertos atributos diferentes de los que se manifiestan inmediatamente en el efecto. Pero podemos hacer esto solamente porque conocemos ya a los seres humanos, así como sus atributos y aptitudes y su forma corriente de actuar. En el caso de Dios, sin embargo, estas condiciones no existen. Si creo que el mundo, tal como yo lo conozco, postula una causa inteligente, puedo inferir la existencia de dicha causa, pero lo que no puedo postular legítimamente es que la causa posee otros atributos, como por ejemplo cualidades morales, o que puede producir otros efectos que los ya conocidos por mí. Puede, por supuesto, poseer otros atributos, pero yo no lo sé. Y aunque es permisible hacer conjeturas, habría que reconocer que se trataría de una mera conjetura o de una aserción, no de un hecho, sino de una posibilidad. El “amigo” de Hume no dice que sea válida y cierta la inferencia del orden natural a un ordenador inteligente. Por el contrario, afirma que “es incierto, porque el sujeto está completamente fuera del alcance de la experiencia humana” (I, 11). Podemos establecer una relación causal sólo cuando observamos y en tanto observamos una conjunción constante. Pero no podemos observar a Dios en absoluto, y los fenómenos naturales permanecen siendo los que son cualquiera que sea la hipótesis explicatoria que adoptemos. La hipótesis religiosa es, sin duda, una forma de explicar los fenómenos visibles del universo, y puede ser verdadera incluso si esta verdad es incierta. Al mismo tiempo, no se trata de una hipótesis de la que podamos deducir otros hechos que los que ya conocemos de antemano. Y tampoco podemos derivar de ella principios y máximas de conducta. En este sentido, se trata de una hipótesis “inútil”, porque nuestro conocimiento de esta causa se deriva de los hechos naturales y, por lo tanto, nunca podremos, de acuerdo con las normas del buen razonamiento, volver a extraer de la causa ninguna inferencia nueva, o, añadiendo elementos al método común y experimentado de la naturaleza, establecer nuevos principios de conducta y comportamiento.

En los Diálogos sobre la religión natural, Hume se expresa de forma parecida. Los participantes en esta obra son Cleantes, Filón y Demea, y su conversación es relatada por Pámfilo a Hermipo. Se ha discutido mucho con cual de los personajes participantes en los diálogos se identifica más Hume y ha habido opiniones para todos los gustos. Sin embargo, teniendo en cuenta el resto de su filosofía, parece que la postura más coherente en Hume sería la de identificarse con Filón (el escéptico del diálogo). La postura de Filón en el diálogo puede resumirse con la siguiente cita: “Si toda la teología natural, como mantienen algunos, se resuelve en una simple, aunque ambigua proposición, a saber, que la causa de las causas del orden universal tiene probablemente una remota analogía con la inteligencia humana; si esta proposición no puede ser ampliada o sujeta a variación o ampliación; si no permite ninguna inferencia que afecte a la vida humana o pueda ser origen de entorpecimiento de la misma; y si la analogía, por imperfecta que sea, no va más allá de la inteligencia humana, y no puede transferirse, con apariencia de probabilidad, a las otras cualidades del espíritu; si esto es realmente así, ¿qué puede hacer el hombre más inquisitivo, contemplativo y religioso, sino asentir simplemente desde el punto de vista filosófico cada vez que se proponga la proposición, y creer que los argumentos sobre los que se basa exceden las objeciones que puedan hacerse en contra?” (XII). Aquí se nos reduce a la simple proposición de que la causa o las causas en el orden natural tienen probablemente una remota analogía con la inteligencia humana. Nada más puede decirse. Nada se afirma sobre las cualidades morales de la “causa de las causas”. La proposición, por otra parte, es puramente teórica en el sentido de que no se puede extraer una conclusión legítima de ella, que afecte a la conducta humana, a la religión o a la moral. “La verdadera religión” se reduce por tanto al reconocimiento de una afirmación puramente teórica de la probabilidad.

La opinión de Hume era que la religión tenía su origen en pasiones tales como el temor al desastre y la esperanza de ventajas y mejoras cuando estas pasiones se dirigen hacia algún poder invisible e inteligente. En el curso del tiempo los hombres han intentado racionalizar la religión y encontrar argumentos a favor de la fe, pero la mayoría de estos argumentos no resistirían un análisis crítico.

3.4 El agnosticismo teórico de Kant

Lo primero que hay que hacer notar es que Kant no es un agnóstico en el sentido propiamente dicho de la palabra, pues Kant si que cree que se puede demostrar la existencia de Dios, pero desde el punto de vista de la moral, pues la existencia de éste es necesaria para posibilitar la existencia de una ley moral; ahora bien, desde un punto de vista puramente epistemológico, si que se podría definir a Kant como un agnóstico pues, para él, las pruebas racionales tanto de la existencia como de la no existencia de Dios tienen idéntico valor.

Para poner de relieve la imposibilidad de demostrar a Dios, necesita Kant elaborar una doctrina de la existencia. Kant distingue entre el concepto de existencia – ontología – y la manera de conocerla – noética –

Para Kant, la existencia no es un atributo o determinación de ninguna cosa, puesto que las determinaciones de una cosa existente son las mismas que las de esa cosa considerada como solo posible. La existencia es, a lo sumo, un predicado lógico que no agrega nada al sujeto.

La existencia no es atributo o determinación de cosa alguna: no se pone relativamente a un sujeto. Es siempre la posición absoluta de una cosa con todas sus determinaciones o atributos.

La idea de posición coincide con la idea de ser. Pero la posición y el ser pueden tener dos sentidos, absoluto y relativo, coincidentes con los dos sentidos de la idea de ser, significando la existencia o la cópula del juicio.

En la Crítica de la razón pura aparece la existencia como categoría del grupo de la modalidad. La existencia es un concepto puro del entendimiento derivado lógicamente de la segunda clase de juicios modales. Pero la modalidad de los juicios es una función muy especial de los mismos que se caracteriza por no contribuir en nada al contenido del juicio, y referirse tan sólo al valor de la cópula en relación con el pensamiento en general. Y entonces, como la modalidad de los juicios no es predicado alguno especial, así también, los conceptos modales, y sobre todo la existencia, no añaden determinación alguna a la cosa.

Para que se produzca conocimiento deben ser aplicadas las categorías a las impresiones sensibles. El conocimiento no es otra cosa que un maridaje fecundo de la intuición y el concepto. Por la intuición nos es dada la materia del objeto, la categoría proporciona la forma. De su unión en el conocimiento resulta elaborado el objeto conocido.

De la aplicación de las categorías a las intuiciones derivan una serie de principios puros del entendimiento, que establecen a priori para los objetos del conocimiento otras tantas verdades. Según que se trate de categorías de la cantidad, cualidad, relación o modalidad, tales principios reciben el nombre de axiomas de la intuición, anticipaciones de la percepción, analogías de la experiencia y postulados del pensamiento empírico. Los postulados de las categorías de existencia son:

  1. Lo que conviene a las condiciones formales de la experiencia es posible
  2. Lo que está en conexión con las condiciones materiales de la experiencia es real
  3. Aquello cuya conexión con lo real está determinado según condiciones universales de la experiencia es necesario

Kant pone de relieve que lo que caracteriza a las categorías de la modalidad es no aumentar nada el concepto del sujeto al cual están unidas como predicados; expresan únicamente la relación con la facultad de conocer.

El postulado de la realidad dice que son objetos reales, existentes, aquello que coinciden con las condiciones materiales de toda subjetividad, aquellos que puedan ser percibidos por la intuición empírica y enlazados en la unidad del conocimiento. Todo los que nos sea dado en la experiencia real, o pueda sernos dado, por estar en conexión con los objetos de la sensación en el área de la experiencia posible, existe. Existir se reduce a estar enlazado con la percepción. La existencia debe entenderse como la demanda de la cosa en el contexto de nuestra experiencia.

La existencia jamás puede ser conocida enteramente a priori, ya que para ello se necesitaría:

  1. Que el concepto de la cosa precediera al de su percepción, y
  2. Que por análisis del mero concepto obtuviéramos la existencia real del objeto,

condiciones ambas que son imposibles, ya que la existencia no es ninguna determinación de la cosa agregada a las notas del concepto para constituir el objeto real.

Ahora bien, el postulado de la realidad pidiendo percepción no exige una percepción inmediata del objeto cuya existencia debe ser conocida, aunque sí su conexión con alguna percepción real según los principios del enlace empírico. Por tanto, antes de la percepción de la cosa podemos conocer su existencia siempre que esté en relación con alguna percepción real.

En consecuencia, aunque enteramente a priori no podemos conocer ninguna existencia, podemos hacerlo relativamente a otra existencia ya dada, en el ámbito siempre de una experiencia posible.

Toda pretensión de sobrepasar los límites de la experiencia posible debe ser declarada ilusoria. Y como Dios por ningún lado está comprendido en el nexo de la experiencia, ni enlazado con aquello que es percibido, resulta que no es posible conocer la necesidad de la existencia de Dios, y la teología racional deberá ser declarada ciencia ilusoria.

El entendimiento no puede conocer la existencia de Dios porque Dios no es un objeto experimentable, porque no es intuido sensiblemente ni está en relación con lo empíricamente intuido.

3.5 El agnosticismo fideísta

El fideísmo parte de que la fe es la primera y única fuente válida de conocimiento. La razón, los sentidos y los objetos mismos no son causas del conocimiento humano. La verdad de nuestros conocimientos es un don de Dios recibido pasivamente en la razón. La razón es de suyo incapaz para descubrir la verdad. La filosofía no debe comenzar diciendo: dudo, deberá iniciarse diciendo creo.

Para Luis de Bonald la palabra precede necesariamente al pensamiento; pero como la palabra no puede inventarse sin actividad racional y ésta supone la palabra, el lenguaje no es invención del hombre, sino donación de Dios. En el lenguaje se transmiten, por tradición, las verdades primitivamente reveladas.

De aquí se deriva la imposibilidad de la demostración racional de la existencia de Dios con anterioridad o con independencia de la Revelación. La existencia de Dios es primariamente objeto de fe. Si Dios no se hubiera dignado revelarse al hombre, hubiera sido siempre desconocido por nosotros.

3.6 El agnosticismo semántico de Ayer

Para Ayer, “un enunciado es literalmente significativo si, y sólo si, es analítico o empíricamente verificable”. Por literalmente significativo, Ayer entendía “susceptible de ser mostrado verdadero o falso”. Las proposiciones de la ciencia son de dos tipos: analíticas y empíricamente verificable. De este modo, la ciencia se constituye o bien en matemática y lógica formal, o en dato factual verificable.

¿Cómo una proposición carente de contenido empírico puede ser verdadera, útil e, incluso, sorprendente? Ayer, ante esta pregunta, se niega a buscar refugio en el racionalismo y mantener la tesis de este en su aseveración de que la razón sea fuente de conocimiento, independientemente de la experiencia y más válida, incluso, que ella. Por tal causa, intentará demostrar que las proposiciones analíticas o bien no son acerca del mundo, o bien no son verdades necesarias, ya que para él no se dan “verdades de razón”.

Los enunciados analíticos se verifican o falsan simplemente apelando a las definiciones de los signos usados en ellos. Si resultan ser tautologías, son verdaderos; si resultan contradictorios, son falsos. Se trata del mismo planteamiento kantiano. Las proposiciones analíticas no nos dicen nada sobre la realidad, ya que son independientes de ésta. ¿Por qué, entonces, estas proposiciones analíticas no resultan absurdas como las de la metafísica? ¿Cuál es su valor? Según Ayer, estas proposiciones poseen cierta capacidad de sorpresa y nos son valiosas en tanto en cuanto nos hacen caer en la cuenta sobre el uso de ciertos símbolos que antes no apreciábamos con claridad. No aumentan nuestro conocimiento, pero hacen más fácil el camino de la invención.

Todos los demás enunciados significativos pueden ser verificados o falsados mediante la observación empírica. Las proposiciones empíricas “son todas y cada una, hipótesis que pueden ser confirmadas o desautorizadas por la experiencia sensorial real […] no hay proposiciones finales”. Lo que la experiencia debe confirmar o refutar no es una mera hipótesis, sino todo un sistema de hipótesis que, por tanto, siempre se encuentra sometido a cambios posibles según las corroboraciones empíricas que se lleven a cabo. La función de tal sistema de hipótesis es la de predecir anticipadamente experiencias, sensaciones futuras. En caso de que nuestras expectativas respecto a dichas hipótesis se cumplan, se habrán verificado. Es decir, hecho verdad. En caso contrario, resultarán falsas. De este modo, nuestras verdades empíricas nunca serán absolutamente válidas. Siempre existirá la posibilidad de hallar una experiencia que las contradiga. Al menos, en teoría. Por ello, la observación aumenta el grado de confianza con el que es razonable mantener una hipótesis. Y, en consecuencia, “la racionalidad de una creencia se define no en relación a una norma absoluta, sino en relación a una parte de nuestra propia práctica real”. Nada que no sea verificable puede caer en el ámbito de la verdad. Pero, ¿qué es verificable? Lo verificable es aquello que entra dentro de los contenidos sensoriales. Entonces, los objetos materiales aparecen como construcciones lógicas a partir de lo sensorial.

Ahora bien, si uno se atiene al principio de verificación, las proposiciones teológicas no alcanzan ni la categoría de probables. Para que, por ejemplo, la existencia de Dios fuese verdadera, debería ser una hipótesis empírica. En ese caso, su unión con otras hipótesis debería inferir proposiciones experimentales no deducibles solamente de estas últimas. Pero tal cosa no sucede nunca. Pongamos que de la existencia de cierta regularidad en los fenómenos naturales quisiéramos inferir la afirmación “Dios existe”. Si el enunciado “Dios existe” no implica más que la sucesión regular de fenómenos naturales, a lo que lógicamente debe llevar es a afirmar la existencia de tal regularidad. Entonces “Dios existe” tendría como contenido significativo esta otra proposición equivalente: “en la naturaleza se da una regularidad en la sucesión de los fenómenos”. Pero ningún creyente admitirá que al hablar de Dios y de sus atributos pretenda significar tal contenido. Para él, ciertamente, el término “Dios” es metafísico y no podría ser definido en signos puramente empíricos. Pero si el término “Dios” goza de carácter significativo metafísico, entonces padecerá el mal congénito del lenguaje filosófico: carecer de sentido. Y sobre aquello que carece de sentido, como diría Wittgenstein, es mejor no hablar.

El mismo argumento, mutatis mutandis, vale para la afirmación de la no existencia de Dios.

4. Ateísmo

Ser ateo, o abrazar el ateísmo, es negar que haya Dios, o negar que haya Dioses, o negar que haya alguna realidad que pueda llamarse “divina”, o todas estas cosas a un tiempo. Por lo regular, cada una de las mencionadas negaciones ha dado lugar a alguna forma particular de ateísmo. El ateísmo del que niega que haya Dios se opone generalmente al teísmo, y hasta al deísmo, si bien H. R. Burke ha distinguido entre ateísmo y anti-teísmo: el último consiste no sólo en negar que Dios existe, sino también, y sobre todo, en negar que la noción de existencia sea aplicable a Dios (como ocurre con Sartre). El ateísmo del que niega que haya Dioses se opone al politeísmo; desde el punto de vista politeísta, los cristianos eran vistos como “ateos” o “sin Dioses”. Es menos claro a qué se opone el que niega que haya alguna realidad “divina, pero como ésta es a menudo identificada con algo sobrenatural, el último tipo de ateísmo suele oponerse al sobrenaturalísimo. Por otro lado, aun en cada uno de los tres citados casos pueden darse muy distintas forma de ateísmo, real o imaginado, cuya descripción requiere atención a específicas condiciones sociales, culturales e históricas.

El nombre mismo “ateísmo” surgió sólo a fines del siglo XVI, pero la noción de ateísmo, en alguna de sus muchas formas, y sobre todo la acusación de “ateísmo” son bastante anteriores. Algunos filósofos griegos, como Anaxágoras, y luego Sócrates, y el propio Aristóteles, fueron denunciados por, o acusados de, “impiedad”, lo que no es muy distinto de “ateísmo”, si se entiende por ello la negación, supuesta negación, o “descuido”, de los “Dioses de la ciudad”. El averroísmo, o lo que se entendía por tal desde el siglo XIII al XV, sirvió a menudo como acusación de algo similar a una especie de “ateísmo”. Durante bastante tiempo “ateísmo” y “spinozismo” fueron considerados como sinónimos, considerándose también como sinónimos “ateísmo” y “panteísmo”. Toda idea de separación de la Iglesia y el Estado fue equiparada al ateísmo; por eso muchos consideraron ateo a Hobbes. La religión natural, el deísmo y el librepensamiento fueron asimismo consideradas manifestaciones de un ateísmo más o menos pronunciado. En general, se ha identificado ateísmo y materialismo.

En la historia de la filosofía moderna tuvo especial resonancia la llamada “disputa del ateísmo”, iniciada con motivo de la publicación por Fichte, en 1798, del ensayo titulado Über den Grund unseres Glaubens an eine göttliche Weltregierung (Sobre el fundamento de nuestra creencia en un orden cósmico), en el cual el autor identificó a Dios con el orden, o gobierno, moral del mundo.

En la actualidad podemos distinguir cuatro tipos de ateísmo:

  1. Ateísmo práctico. El ateo práctico vive sin preocuparse de la existencia de Dios, organizando su vida pública y privada prescindiendo de cualquier principio absoluto y trascendente que dé sentido a la vida humana, a la historia y al universo.
  2. Ateísmo crítico. El ateísmo práctico-negativo no tiene el carácter de resultado o conclusión de una reflexión o de la ciencia. En relación a ello surge el ateísmo “crítico”. Si en la conciencia secular positivista se sigue afirmando a Dios, puede éste ser reducido a cosa, equiparable a otras, desapareciendo la trascendencia de Dios y desfigurando su realidad. Dios ya no es un misterio que rebase el concepto, sino que es un dato entre otros. Tal Dios está en la conciencia al mismo nivel que las otras experiencias cotidianas. La génesis de esta posición tiene un fundamento más hondo: quien considera a Dios como un ente, y por ello, cognoscible por completo, puede disponer de Dios con su saber. Una mente que puede entender por completo a Dios no es inferior a él, sino mayor. Así, el hombre renuncia al misterio, reduciéndolo a lo ininteligible o lo sinsentido.
  3. Ateísmo positivo. Este tipo de actitud vital niega expresamente a Dios, intentando aportar pruebas de su no existencia o de su imposibilidad. El ateísmo teórico no es una actitud “natural”, no es una actitud originaria, sino que se explica como un fenómeno reflejo; como la conclusión de un determinado proceso racional, que se deduce de ciertas premisas; pertenece, más bien, a la conciencia refleja propia de la filosofía o de la ciencia con ropaje de filosofía. El ateísmo militante, lejos de despreocuparse del problema de Dios, como sucede con el ateísmo práctico, polemiza y se resiste a que exista un Dios o una divinidad. Fue Nietzsche el que dio la gran expresión de esta pulsión del ateo: la voluntad de poder y la muerte de Dios, la moral más allá del bien y del mal, la aparición del superhombre, que no sólo es ateo, sino que ni siquiera siente nostalgia de Dios, sabiendo que su horizonte ontológico y existencial es el nihilismo. Pero Nietzsche piensa que mientras exista un ateísmo militante o positivo, todavía no se es suficientemente ateo.
  4. Ateísmo moral. El existencialismo de Sartre, por ejemplo, es un ateísmo moral. Este existencialismo sostiene que la persona humana debe encauzar su vida sin ninguna suerte de dependencia, construyéndose a sí mismo como persona en el devenir histórico. De esta forma Sartre hace coincidir la esencia con al existencia; o lo que es similar, acentúa la segunda en detrimento de la primera. Desde Heidegger el análisis del existente humano es un ser para la muerte, esto es, un ser para la nada; el nihilismo es su resultado lógico y existencial. Desde esta perspectiva, dirá Sartre, el hombre es una pasión inútil, condenado a ser libre y a no encontrar jamás un sentido en un mundo que carece del mismo. En esta lógica, Sartre sostiene que la existencia de Dios contradiría esencialmente la libertad humana: si Dios existiera, tanto el hombre como el mundo tendrían sentido, pero entonces el hombre no sería libre; pero la libertad humana es algo constatable, mientras que la existencia de Dios es obvio que no lo es; ergo Deus non est.

4.1 La Mettrie y d’Holbach

Julien Offroy de La Mettrie representa el ejemplo más extremo del materialismo y mecanicismo. La materia por esencia es movible, y no es la sustancia extensa inerte de Descartes. El cuerpo del hombre es también una máquina que monta por sí misma sus propios resortes. No sólo los animales son materias extensas, sino también el hombre; no tiene sentido hablar del alma; todos los fenómenos psíquicos son también corporales. Los hombres son máquinas que, como un reloj, se dan cuerda a sí mismos. La diferencia que existe entre el hombre y el animal no es cualitativa, sino sólo de grado; es posible enseñar a hablar a los monos, los loros, etc. Con Spinoza, defiende el monismo de la naturaleza, así como la negación de la libertad como libre albedrío. Todas las religiones son perniciosas, y su misión es atemorizar al hombre e impedirle gozar de sus sentidos. La moral no se derrumbará si caen las religiones, sino que existe una moral auténtica, consistente en la moral del placer y de la búsqueda de la felicidad individual: la felicidad es disfrutar de sensaciones agradables corpóreas; no cabe hablar de bien ni de mal, sino de placentero o displacentero.

Para el barón d’Holbach la materia es eterna y no puede dejar de existir, moviéndose dentro de un orden necesario estricto, que recuerda a Spinoza. Su defensa del ateísmo es también una defensa de la liberad del hombre y una feroz crítica de la manipulación que la religión, en concreto el cristianismo, hace con él.

4.2 Max Stirner

En El único y su propiedad Stirner defiende que para ser ateo hasta sus últimas consecuencias hay que negar tanto a Dios como a la humanidad, y hacerlo en nombre de la única realidad y del único valor: el individuo. El individuo, el “yo” o el “único”, es irrepetible, es la medida de todas las cosas, no puede ser esclavo de Dios, ni de la humanidad, ni de ideales. Todo queda subordinado al “único”. El “único” es libertad con respecto a todos, y nada hay superior al hombre. El hombre no es una idea, una esencia o la especie. El hombre vale en su propia singularidad y no depende de nadie.

Sólo cuenta el “único”, y no Dios, la sociedad o los ideales. Para Stirner los ideales religiosos, morales o políticos no se diferencian de las fijaciones propias de la locura: «El desinterés abunda con lozanía al lado de la obsesión, tanto en los poseídos por el demonio, como en los poseídos por un espíritu benigno». El hombre no puede verse sofocado y oprimido por la Iglesia, el Estado, la sociedad o los partidos. El centro y el fin de la auténtica libertad es el yo individual, el “único”: «¿No valgo yo más que la libertad? ¿Acaso no soy yo quien me libera a mí mismo, acaso no soy el primero?» el “único” es la fuente exclusiva del derecho: ni Dios, ni la sociedad, ni la revolución (que siempre crea otras jerarquías y otras esclavitudes) poseen la legitimidad necesaria para imponer reglas al individuo. Fuera del “yo”, no hay ninguna otra causa a la que prestar servicio. El “único” declara: «Fundaré mi causa sobre mi propio “yo”». Y añade: «Gozo de mí mismo según mi capricho. Ya no tiemblo por mi vida, la prodigo». ¿Y los demás? Stirner afirma: «También yo amo a los hombres, pero les amo con la conciencia del egoísta, les amo porque su amor me hace feliz, porque el amor está encarnado en mi naturaleza, porque así me place. No reconozco ninguna ley que me imponga amar». Los otros no son personas, sino objetos: «Nadie es para mí una persona que tenga derecho a mi respeto. Al igual que los demás seres, todos son un objeto por el cual siento simpatía o no, un objeto interesante o no, un objeto del que me puedo o no servir».

4.3 Feuerbach

La religión no era para Feuerbach un fenómeno carente de importancia, ni un desafortunado elemento de superstición que mejor no hubiese existido nunca y cuyo efecto único fuese obstaculizar el desarrollo del hombre. Contrariamente a esto, Feuerbach consideraba que la conciencia religiosa era una etapa necesaria en el proceso del desarrollo de la conciencia humana. La idea de Dios era, para Feuerbach, una mera proyección de algún ideal humano para el hombre mismo, y la religión, una etapa temporal, aunque esencial, por la que pasa el desarrollo de la conciencia humana. Por ello se puede decir que Feuerbach sustituye la teología por la antropología.

El sentimiento de dependencia es el fundamento de la religión. Pero aquello “de lo que el hombre depende y de lo que se siente dependiente no es, originalmente, otra cosa que la naturaleza” (Obras, VII, p. 434). De esta manera resulta que el objeto primario de la religión es la naturaleza. La religión natural comprende todo, desde la deificación de objetos tales como árboles y fuentes, hasta la idea de una deidad concebida como causa física de las cosas naturales. El origen de la religión natural en todas sus etapas es, sin embargo, el sentimiento de dependencia de la realidad sensible, externa, que manifiesta el hombre.

El hombre sólo puede objetivar la naturaleza distinguiéndose a sí mismo de ella. Vuelve sobre sí mismo y contempla su propia esencia. ¿Qué es esta esencia? “Razón, voluntad, corazón. Al hombre perfecto corresponden las facultades de pensar, ejercer la voluntad, de manifestar su corazón” (Obras, VI, p. 3). La esencia del hombre la constituye el conjunto de razón, voluntad y amor. Cuando pensamos en alguna de estas tres perfecciones aisladamente, la pensamos en calidad de ilimitada. Al pensar las tres perfecciones en cuanto infinitas surge la idea de Dios como conocimiento infinito, voluntad infinita, amor infinito. Por ello el monoteísmo, al menos en cuanto presenta a Dios con atributos morales, es el resultado de la proyección de la esencia del hombre, elevada a la infinitud. “La esencia divina no es más que la esencia del hombre; o mejor dicho, es la esencia del hombre en cuanto está liberada de las limitaciones del hombre individual, es decir, del hombre corporalmente actualizado, objetivado y venerado en cuanto ser independiente y distinto del hombre en sí mismo” (Obras, VI, p. 17).

Las cualidades que diferencian a un hombre de otro se hallan deificadas en el politeísmo y presentan la forma de una multiplicidad de deidades antropomórfica, cada una de las cuales tiene sus propias características peculiares. En el monoteísmo, lo que unifica a los hombres es precisamente aquello que se proyecta sobre un plano trascendente y se deifica: es la esencia del hombre como tal.

Al pensar el Creador, el hombre ya está proyectando su propia esencia, y si depuramos la idea de Dios de todo elemento debido a la proyección, no queda más que la naturaleza. Por esta razón, a pesar de que la religión esté en último término fundamentada en el sentimiento de dependencia de la naturaleza que demuestra tener el hombre, el factor más importante en la formación del concepto de una deidad personal e infinita es la proyección que hace el hombre de su propia esencia.

Ahora bien, esta autoproyección es la expresión de la alienación del hombre. “La religión es una separación que realiza el hombre de sí mismo al contraponer a Dios como un ser opuesto a él. Dios no es lo que es el hombre, y el hombre no es lo que es Dios; Dios es el Ser infinito, mientras el hombre es el ser finito; Dios es perfecto, el hombre, imperfecto; Dios es eterno, el hombre, temporal; Dios es todopoderoso, el hombre carece de todo poder; Dios es santo, el hombre es pecador; Dios y el hombre son dos polos opuestos: Dios es absolutamente positivo, es la esencia de todas las cosas, mientras que el hombre es el polo negativo, la esencia de la nada” (Obras, VI, p. 41)

4.4 Marx

En los Manuscritos de economía y filosofía Marx afirma:

El ateísmo es el humanismo conciliado consigo mismo por eliminación de la religión; el comunismo, el humanismo conciliado consigo mismo por eliminación de la propiedad privada

La crítica de Marx a la filosofía de la religión de Hegel parte del rechazo marxista del idealismo hegeliano. Considera Marx que la crítica de la religión de Feuerbach es definitiva. Dios es para Marx, como para Feuerbach, una proyección humana. Y la religión es, a la vez, proyección y alienación del hombre. Esto es lo que asemeja el pensamiento marxista al de Feuerbach; pero, ¿qué les diferencia?. La respuesta está en las “Tesis sobre Feuerbach”:

  1. Marx concibe de modo distinto la esencia del hombre: para él está formado por las relaciones sociales
  2. Marx entiende de forma distinta la historicidad humana
  3. Marx entiende de otro modo la emancipación humana: para él ésta está ligada fundamentalmente con la praxis, la cual es objeto de conocimiento.

Marx pretende sustituir el hombre abstracto de Feuerbach que se constituye en el objeto de una nueva religión, por un hombre concreto, generado por las relaciones sociales. Y es en el análisis de las condiciones sociales, mediante una ciencia que a la vez sea praxis revolucionaria, donde tiene cabida la crítica marxista de la religión. El objetivo de ésta es doble: por un lado averiguar cómo el hombre ha llegado a la alienación religiosa y, por otro, descubrir cómo puede ser superada.

Para solucionar la primera cuestión debemos partir de la consideración de la sociedad como el seno en el que se establecen las relaciones que conforman a los hombres. Desde este punto de vista, la religión es una conciencia invertida del mundo, producto de una sociedad injusta. Es la “teoría general de éste mundo … su sanción moral”. Luchar contra ella es luchar contra un mundo injusto. A la vez, la religión no es sólo expresión de la miseria, sino también protesta de los miserables: “La religión es el suspiro de la criatura oprimida”. Pero es ésta una protesta ineficaz, más narcótico que auténtico remedio. De este modo la religión se muestra no como simple instrumento de dominación de unos hombres sobre otros: es expresión de la desesperación producida por la miseria de las masas, es el consuelo por éstas ideado para mitigar sus desdichas.

Sabemos ahora cómo responder a la segunda cuestión: la superación de la alienación religiosa debe ser a un tiempo superación de las condiciones que la generan: “la crítica del cielo se transforma así en crítica de la tierra; la crítica de la religión en crítica del derecho; la crítica de la teología en crítica de la política”.

De este análisis se sigue el imperativo revolucionario: “la crítica de la religión concluye con la doctrina de que el hombre es el ser supremo para el hombre, esto es, con el imperativo categórico de derrumbar todas las situaciones en que el hombre es un ser humillado, esclavizado, desamparado, abyecto…”.

En El capital, Marx incluirá la crítica a la religión dentro de la más amplia crítica económica: la alienación económica es la base de la alienación religiosa. La religión, elemento integrante de la superestructura está, como toda ésta, determinada por las relaciones de producción que conforman la estructura económica de la sociedad. A las relaciones de producción establecidas en el seno del modo de producción capitalista les corresponden una religión de orientación protestante. La superación de la alienación religiosa será una consecuencia de la superación del modo de producción capitalista. Sólo la transformación de las relaciones de producción basadas en la propiedad privada de los medios de producción hará innecesaria la ideología religiosa. La conciencia religiosa se disolverá con el advenimiento del régimen comunista.

4.5 Nietzsche

En la Gaya Ciencia Nietzsche subraya que “el acontecimiento más importante de la época actual – que ‘Dios ha muerto’, que la fe en el dios cristiano ha sido imposible de mantener – ya empieza a disipar las primeras nubes sobre Europa. Al fin el horizonte se presenta libre ante nosotros, a pesar de no ser brillante; al fin el mar, nuestro mar, se abre. Quizá nunca se haya abierto así un mar” (La gaya ciencia). En otras palabras, el declive de la creencia en Dios abre el camino a las energías creadoras del hombre, a su desarrollo total; el dios cristiano, con sus mandatos, con sus prohibiciones, queda a un lado del camino; y los ojos del hombre no estarán más vueltos hacia un mundo irreal y sobrenatural, hacia el otro mundo, sino hacia éste.

Tal punto de vista lleva implícita la idea de que el concepto de Dios es hostil a la vida. Y es, precisamente, éste el empeño de Nietzsche, empeño que él expresa con una vehemencia cada vez mayor. “El concepto de Dios ha sido hasta ahora la objeción mayor contra la existencia” (Crepúsculo de los Ídolos). En El Anticristo leemos que “con Dios se declara la guerra a la vida, a la naturaleza y a la voluntad de vivir. Dios es la fórmula de toda calumnia contra este mundo y de toda mentira respecto al más allá”. Nietzsche llega a aceptar que la religión, en algunas de sus fases, ha expresado la voluntad de vivir, o más bien, la de poder; pero su actitud general es que la fe en Dios, especialmente en el dios de la religión cristiana, es hostil a la vida, y que cuando expresa la voluntad de poder, tal voluntad es la de los tipos inferiores de hombre.

Nietzsche tiende a considerar la elección entre teísmo, especialmente teísmo cristiano, y ateísmo como una cuestión de inclinación o de instinto. Reconoce que han existido hombres ilustres que han sido creyentes pero mantiene que, al menos en nuestros días, cuando la existencia de Dios no puede ya garantizar la fuerza, la libertad intelectual, la independencia, es importante para el futuro del hombre defender el ateísmo. La fe es un signo de debilidad, de cobardía, de decadencia, una actitud negativa ante la vida.

Nietzsche intenta hacer un esbozo de los orígenes de la idea de Dios, y delicadamente introduce la falacia de que una vez mostrado el proceso de formación de la idea de Dios, es innecesario demostrar su no existencia. También alude de pasada a objeciones teóricas contra la creencia en Dios. Pero, hablando de modo general, se da por supuesto el carácter ilusorio de tal creencia. Y el motivo decisivo de su rechazo es que los hombres pueden ocupar el lugar de Dios como legislador y creador de valores.

El odio de Nietzsche hacia el cristianismo procede principalmente de su idea de cómo actúa sobre los hombres haciéndolos débiles, sumisos, resignados, humildes, de cómo tortura su conciencia, y cómo los incapacita para desarrollarse libremente. Impide el desarrollo de individuos superiores, o, como en el caso de Pascal, los destruye. Algunos han imaginado, piensa Nietzsche, que no existe necesariamente conexión entre la creencia en el Dios cristiano y la aceptación de los criterios y de los valores morales cristianos. Es decir, han pensado que los últimos pueden mantenerse más o menos intactos, al desaparecer el primero. Asistimos así al nacimiento de fórmulas secularizadas del cristianismo, tales como la democracia y el socialismo, que han intentado mantener una parte considerable del sistema moral prescindiendo de sus fundamentos teológicos. Pero, en opinión de Nietzsche, tales intentos son vanos. La “muerte de Dios” provocará, más tarde o más temprano, pero inevitablemente, el rechazo de los valores absolutos, de la idea de una ley moral objetiva y universal.

Los europeos, sin embargo, han sido educados en la aceptación de estos valores morales asociados con la fe cristiana y, según sostiene Nietzsche, dependientes, en un cierto sentido, de ella. Si los europeos pierden su fe en estos valores, pierden su fe en todos los valores. Ellos sólo conocen la “moral”, una moral que fue canonizada por el cristianismo que la dotó de un fundamento teológico. El desprecio de todos los valores, que brota del sentimiento de la carencia de un objetivo del mundo, es uno de los principales elementos del nihilismo. “La moralidad fue el principal antídoto contra el nihilismo teórico y práctico”. Ella adscribe un valor absoluto al hombre e, “impidiéndole despreciarse a sí mismo como ser humano, se vuelve contra la vida y desespera de la posibilidad de conocimiento; fue un medio de preservación”. Realmente, el hombre que se preservó de este modo, mediante la moral cristiana, fue el hombre de calidad inferior. Pero la cuestión es que la moralidad cristiana logró imponerse de un modo general, bien directamente, bien de un modo derivado. Por tanto, la destrucción de la fe en los valores morales cristianos, expone al hombre al peligro del nihilismo, no porque no existan otros valores posibles, sino porque la mayoría de los hombres, al menos en occidente, no conocen otros.

El nihilismo puede adoptar diversas formas. Existe, por ejemplo, un nihilismo pasivo, una aceptación pesimista de la ausencia de valores y de la falta de objeto de la existencia. Pero existe también un nihilismo activo que busca destruir todo aquello en lo que antes creía. Nietzsche profetiza el advenimiento de un nihilismo activo que se manifestará en guerras ideológicas que harán estremecerse al mundo. Según Nietzsche, el advenimiento del nihilismo es inevitable. Significará el ocaso de la civilización cristiana decadente de Europa. Al mismo tiempo, se despejará el camino hacia un nuevo horizonte, hacia la transformación de los valores, hacia el nacimiento de un tipo superior de hombre. Por esta razón “este forastero que llama a la puerta, el más horrible que hayamos visto”, debe recibir nuestra bienvenida.

4.6 Freud

Freud explica la génesis de la idea de Dios a partir de la ambivalencia afectiva de amor y temor presente en la relación hijo-padre. “El Dios personal no es más que el padre transfigurado”. En el origen de la religión está el mito de la muerte del padre. En la horda primigenia el padre disponía de todas las mujeres y de la mejor comida. Un día los hijos se reúnen y dan muerte al padre: ya pueden disponer de mujeres y de la mejor comida. Pero entonces son atacados y derrotados por sus enemigos, y añoran al padre: éste les defendía y ahora están desamparados. Pero entonces empiezan a mitificar la figura del padre y a sentir complejos de culpabilidad; el padre, en realidad, era tan poderoso que todavía vive en otro mundo, el de los espíritus y desde allí, les protege, siendo su símbolo tangible en el tótem que preside la tribu. La religión comenzó desde el animismo.

Así pues, para huir del displacer, el hombre inventa a Dios. Persistiendo en la búsqueda de nuevas técnicas de sabiduría vital, tropieza Freud con el eremita que se hunde en el desierto, huyendo del mundo. La realidad es demasiado fuerte o amarga para él, como para que no elabore su deformación de la realidad, su delirio. Todos nos comportamos, dice Freud, en algún momento, como los paranoicos que suprimen las aristas del mundo mediante las formaciones delirantes y sustituyen la realidad por ese delirio, por esa ilusión. Incluso lo realizan grandes masas de hombres, como demuestra la existencia de grandísimas religiones. Pero es discutible que el delirio y la ilusión sean fuente de placer para el paranoico; más bien lo contrario. El paranoico sigue en su delirio, pero no le libra éste de las acedías del mundo, sino al revés, le sumerge en ellas y se las hace sentir más. Y sin embargo, el paranoico sigue fiel a su proyecto, en una especie de corriente que es más fuerte que el principio del placer. El delirio es la necesidad vital del paranoico que sobrepuja su deseo de placer.

En cualquier caso, la religión es una ilusión dañina, ya que mantiene al individuo en el estadio de sujeción infantil y le impide hacerse adulto y asumir, austera y responsablemente, la existencia en toda su dureza.

4.7 Sartre y Camus

Para Sartre la negación de Dios es el presupuesto de un humanismo eficaz. Al margen de que Dios como unión del en sí y del para sí, de la plenitud del ser y el vacío de la conciencia, es un ideal imposible, su admisión significaría para el hombre degradarse al nivel del objeto, dejarse determinar desde fuera por la ética del ser, abandonar la libertad a la que ha sido condenado.

Camus, en cambio, rechaza a Dios como protesta contra el sufrimiento. “Allí donde sufre un niño inocente, no puede haber ningún Dios”. El ateísmo es entonces la condición para una protesta activa contra el sufrimiento y contra el mal, que constituye el destino que ha de asumir el hombre rebelado contra un mundo absurdo.

Espero que os haya gustado y ayudado.

Ni dios, ni amo, ni mierdas

R. Batalla

Foroateo.com

Bueno amigos, ya terminó mi “luto cerebral”, pero con tristeza, ya que hoy empieza otra vez el trabajo y las nochecitas sin dormir para dedicarlas a mi hobbie. Ocupé estos días en disfrutar de la naturaleza con mi familia, un poquito de Jazz y ver algunos estrenos de cartelera, y de las películas que ví, os recomiendo impetuosamente que NO VEAIS 10.000, un autentico bodrio; carente de fotografía, banda sonora, actores con buena interpretación, vestuario, se nota que las pelucas son de fibra de la mala, sin ningún efecto especial y lo peor de todo el guión; comete anacronismos del tipo colocar a los dinosaurios y animales prehistóricos con los humanos, nos cuenta que 4 tipos viajan andando sin alimentos y por la nieve a menos de 20º de temperatura de Siberia hasta el desierto dando una vueltecita por lo que hoy sería Etiopia, para llegar a el Cairo en unas pocas semanas, y el culmen del guión lo ponen con las pirámides de Egipto (aquí ya no os cuento más, por si decidís verla) seguro que esta peliculita a los vendedores del misterio les encantará, y sacarán partido para sus hipótesis alucinaditas.


Pero, lo mejor de estos días de asueto y relax, ha sido el registrarme en un foro que ya tenía echado el ojo hacia tiempo, “el foro ateo”, tiene dos secciones una el foro y otra una galería de fotos, humor, libros, etc. El foro tiene registradas más de 800 personas y encontrareis de todos los temas de religiones, ciencia y curiosidades que os podáis imaginar con gente muy preparada e instruida, en estos días me dio tiempo para hacer amigos, enemigos y reconciliaciones, desde este blog mando un sincero saludo a Mar, Fran30, lobbo y Logsan.


También quiero reconocer la valentía de Mar de incluir en su blog (en Santiago de Chile), un enlace a este blog, ya que su línea es principalmente católica y creyente en dios, esta objetividad con la que afrenta sus dudas y la libertad de opinión de creencias que ofrece a sus lectores (LIBERTAD) ya podrían ponerlo en practica los Pedro Amorós y compañía en sus blog y webs.


Os pego los enlaces por si queréis echarles un vistazo


Ni dios, ni amo, ni mierdas

R. Batalla

miércoles 19 de marzo de 2008

Especial semana santa (I)

Mi amigo Pichón esta noche me ha llamado y me ha propuesto que escriba algo sobre la semana santa, la verdad es que pensaba colgar un post sobre agnosticismo y ateismo, pero el post en cuestión puede esperar y daré gusto a mi amigo Pichón y escribiré sobre la semana de marras que nos toca padecer, religiosamente claro, por que unos diitas sin trabajar nos vienen de puta madre.

Un poeta describiría la s.s. (semana santa), como el amor inconexo e infinito de la mirada de un hijo a sus hijos, de la pasión de la luz frente a la oscuridad, del camino de estrellas y espinas que brotan de los ojos de una madre y bla bla bla, snip, (esto ultimo es una lagrimita). Un católico (al que se le tiene que poner más tiesa en esta semanita que el palo mayor del Juan Sebastián el Cano), la describiría como la máxima exaltación de la pasión. Y para Grissom y su equipo (C.S.I. las Vegas), seria un festín orgásmico de sangre sin semen y lo fliparia a la hora de analizar el ADN del protagonista en cuestión (el amigo Jesucristo), y fliparia más con el himen se su madre y de esa cuádruple virginidad, una antes de cristo que aun estando casada nada de nada, la segunda en el momento fecundo-coital-invitro-pordonde, la tercera en el momento parto natural sin cesárea y la cuarta que no mojara (como diría un castizo) el resto de su vida, y ya no te digo lo alucinante que seria para el CSI al completo, lo de la resurrección del cadáver, creo que de esa guisa se les fundirían los plomos y solo quedarían para secundarios de reparto en “alguien voló sobre el nido del cuco” de Milos Forman.

Y yo, como vivo esta SS, pues como una semana de luto, de puto luto cerebral, ver como millones de descerebrados hacen cientos de kilómetros, o no si juegan en casa, para andar rezando detrás de un palito en forma de cruz al que le han colgado un muñeco. ¿Qué hubiese pasado si hubiese existido en esa época la guillotina, y hubiese sido sentenciado a muerte por este método?, pues esta claro, esta panda de borregos iría andando y rezando detrás de una guillotina y todos ellos llevarían una colgada al cuello y tendrían varias colgadas en sus casas, principalmente en el dormitorio y los anticristo llevarían una colgada al revés (huuuuuuuuu que miedito) y los caraduras y charlatanes misteriologos seguirían siendo lo mismo, las ya casi famosas 4 emes (Mierdas y Mentirosos del Misterio o Miedito) y menos mal que ya tenemos “cienes y cienes” de canales de TV, y hasta las televisiones con directivos católicos (ejemplo, radio televisión Benalmadena) durante toda esta semana incluido el viernes que dicen que no se puede comer carne, nos brindarán a partir de las 12 de la noche con la pornográfica más dura que jamás en mis tiempos de chaval me hubiese imaginado, ya que hasta hace unos pocos añitos me tenia que joder por que hasta el canal plus de Polanco la noche del viernes de la semana santa quitaba de su programación el motivo por el que nos hicimos socios de su cadena de pago millones de personas, la peli X de los viernes.

Y observo como cambia todo menos la anormalidad religiosa, siempre los mismos tronos o pasos o como se llamen, y además presumen de sacarlos desde hace no se cuantos siglos, cambios tan alucinantes como que en esta semana he visto a Marcelino pan y vino en una isla comiendo peces y bichos crudos al lado de un culo, que a su vez he visto a este culo en una película pornográfica siendo empalado por el hermano del novio de una folclórica de derechas y “mu” católica que va a todas las procesiones del mundo, y por si fuera poco este culo esta casado con otro mega religioso, que por estas fechas se disfraza de pingüino para asistir “anónimamente” a llevar a cuestas a un cristo en Málaga y que solo se quita la capucha para saludar a su ex-suegra cuando pasa por debajo del Hotel Larios. Fíjense lo que cambia el mundo y la de vueltas que da que se juntan y penetran Marcelino el del pan y del vino con la porno star del cuñado de la Marujita Díaz y mujer del católico-futbolero (descubierto por otro gran católico José Maria garcía) Pipi Estrada y ex-yerno de la Campos. Fíjense si cambia el mundo que hasta el gas oil ya es más caro que la gasolina, y fíjense si cambia el mundo que hasta ya hay mas teléfonos móviles que personas, todo cambia, todo menos el VIRUS de la fe, así que amigo Pichón esta semana estoy menos triste que otras semanas santas ya que tengo porno en las cadenas del opus, pero sigo de luto, de puto luto cerebral.

Ni dios, ni amo, ni mierdas

R. Batalla

Especial semana santa (y II)

Dicen que la música calma a las fieras y no os figuráis (o si) si además esta va acompañada con un 21 años (wiski, que si no) en un vaso en las rocas y unas almendritas peladas recién frititas y con mucha sal, pues en esta guisa me encuentro, buen wiski, buenas almendras y un fondo musical de Peter Kater y Carlos Nakai, y he decidido terminar con la segunda parte de este especial semana santa.

Esta ultima parte se la dedico a todos los analfabetos-mentales, analfabetos-religiosos y alucinaditos-católicos, se me olvidaba, también al amigo Gabriel Fliperman.

Va por ellos.

Como este es un post basado en las ciencias conocidas de todos (o en este caso desconocidas de casi todos), empezaremos por una de ellas: la filología, o sea el estudio de las lenguas; la filología es la ciencia que estudia las palabras, los idiomas que hablamos (no la lengua con la que hablamos). Según los filólogos la palabra ateo viene del griego a = sin y Theós = dios, es decir el que no tiene dios, o mejor dicho el que niega la existencia de dios.

¿De cual dios? ¿Del THEÓS griego, del DEUS latino o portugués, del GOD ingles y holandés del GUD escandinavo, del GOTT alemán, KAMI japonés, ALLAH turco, JÚMALA finlandés, DIEU francés, DIO italiano, BOG polaco o el BOKH ruso, del ILAH árabe o del brevísimo el hebreo o del rumano DUMNEZEU o del DIOS español? De todos, un ateo niega la existencia de todo dios, sea quien sea.

Dicho lo cual aquí se podría terminar la explicación: un perfecto ateo es el que no cree en dios y punto. Pero no: Un ateo que se respete debe conocer todo lo relacionado con el tal multicitado dios, aunque no crea en su existencia; conocer todas las creencias religiosas que han hecho los humanos sobre eso que llaman dios (con mayúsculas).

El post esta dividido en varios capítulos los cuales son los que siguen a continuación.

1.- Breve biografía de Dios: En este capitulo se hace una pequeña reseña histórica de dios, los diferentes dioses que han existido a lo largo de los tiempos. En resumen es la historia de como el hombre comenzó a creer en dios, o mejor dicho crear dioses...

2.- Dios, S.A. En este capitulo se tratan las bases en que se sustentan las religiones, y como es que han aprovechado el temor de algunos hombres para su propio beneficio...

3.- Dios - Obras completas. Aquí se tratan algunos errores de la "sagrada" Biblia y las diferentes versiones de la creación de algunas religiones...

4.-Creyendo que se cree Donde se trata de demostrar que dios existe (desde luego no por el autor)

5.- La explotación del Cristo por el hombre. Aquí se aborda el tema de los manuscritos del mar muerto, y de los problemas que ha tenido la iglesia para defender su estupida creencia.

6.- Cogito, ergo sum Pienso, luego existo hace una pequeña reseña de pensamientos atheos, y el porque es mejor poner ante todo la razón y no la fe, es decir el hombre sostenido por si mismo.

1. BREVE BIOGRAFÍA DE DIOS

Los autonombrados biógrafos de dios nos hemos topado con un sinfín de dificultades para elaborar esta biografía, empezando por la mayor (dificultad), que es esta, nadie ha visto a dios. Es decir que llevamos quien sabe cuanto tiempo hablando de dios sin que nadie lo haya visto, ni sepa que cara tiene, de que color es siquiera y que tal es de carácter. Al menos tratamos de conseguir, a falta de foto de dios, sus datos biográficos mas importantes: ¿Dónde y cuando nació, quienes fueron sus padres, donde estudio, como fue que se hizo dios?, ¡Inútilmente nadie sabe nada de nada!; a pesar de que todo el mundo habla de dios y hasta le rezan cosas y matan en su nombre.

Hay otro problema ¿De que dios será la biografía?, Por que resulta que hay una cantidad de dioses en todas partes y todos dicen que su dios es el bueno, empezando por los judíos y su Jehová. El numero de dioses es infinito, simplemente los dioses que hay en existencia hoy en estos tiempos suman mas de doscientos,... y todos diferentes.

¿Cuál es el verdadero y único dios?, ¿El que adoran los cristianos, el que veneran los japoneses, el que tienen los esquimales, el que respetan los árabes, el que es adorado por las tribus australianas o el dios que tienen en sus casas los africanos...?, ¿El mas antiguo en el mercado o el que tiene mas adeptos?, ¿El que tiene mas templos en su honor?, ¿El dios que cuenta con los mejores ejércitos o el mas económicamente poderoso? ¿Con que criterio diagnosticar cual es el verdadero dios?, ¿El que tiene mas brazos?, ¿El que tiene mas hijos?, ¿El que tiene mas poderes mágicos? Usemos un poquito de otra ciencia que interviene en este post: la lógica. Lo mas lógico es que el dios mas antiguo sea el bueno.

La tremenda ignorancia de los primitivos sobre el mundo que los rodeaba hizo que volvieran su vista al cielo donde objetos desconocidos aparecían y desaparecían sin explicación alguna, influyendo grandemente sobre la vida de todo, fueran seres humanos, animales, plantas u otras cosas. El culto al sol y a la luna fue el primero entre casi todos los pueblos de la remotísima antigüedad: druidas, chinos, aztecas, egipcios, japoneses, malayos, persas, hindúes, asirios, sumerios... etc. Al sol le sacrificaban animales y hasta hombres, mujeres y niños con la idea de mantenerlo contento.

Pero no solo la luna y el sol eran misterios para los primitivos: También lo era la vida misma, el nacimiento, los animales, los árboles, el aire, el fuego, los ríos... ¡La muerte! No teniendo respuestas, el hombre inventó poderes sobrenaturales a todo cuanto lo rodeaba: el aire, las aguas, las piedras, los animales, los bosques, el fuego, la lluvia... y empezaron a nacer los dioses.

“Todo lo que no conocemos es milagroso” dijo tácitamente Tácito viendo a la gente creer en los poderes sobrenaturales de los dioses que se habían inventado. En su busca de explicarse como ocurrían cosas que el no podía hacer, el hombre antiguo desarrolló la creencia en lo sobrenatural; en todas partes y en todas las tribus, el hombre creó dioses menores que el sol o la luna (su mujer), dioses locales que se convertían en invisibles, que volaban por los aires, que caminaban sobre el agua y atravesaban la tierra... gracias a los poderes que les otorgaban los grandes dioses.

Dioses, genios, erinias, espíritus, ángeles, esfinges, fantasmas, monstruos, musas, nagüales, ninfas, sirenas, gnomos, demonios, faunos, duendes, centauros, mensajeros, driadas, gigantes. Seres todos con poderes capaces de todo: de cambiar el curso de una batalla, de producir grandes cosechas, de traer salud o provocar la muerte del enemigo, de hacer el bien o el mal.

En suma: los poderes de los “dioses” estaban limitados solo por la habilidad de la imaginación del hombre que les atribuía esos poderes. Los dioses surgían de la imaginación y la necesidad del hombre. El hombre se convirtió así en creador (de dioses para empezar). Es lo que se llama panteísmo o sea todo es dios.

La invención del dios único la hicieron unos listísimos hebreos 1400 años antes de Cristo, y mucho antes, hace 30,000 años, el hombre hizo sus primeros dioses en forma de figuritas de barro o de piedra. Los primeros ídolos que el hombre veneró fueron toscas figurillas de barro, que representaban a mujeres embarazadas y también toscos falos viriles y erectos que simbolizaban la fertilidad. El nacimiento de un nuevo ser (pensaban los antiguos) era un don de los dioses; luego el falo y la matriz debían tener poderes mágicos o divinos. El éxito tremendo de aquellos primeros dioses que lograban continuos nacimientos entusiasmo a la gente, que decidió fabricar más y más dioses para conseguir éxitos en otras actividades donde las dificultades eran mas serias (y empezó la fabricación en serie).

Cada pueblo inventó sus dioses (con todo y propiedades mágicas) no quedando campo alguno sin cubrir. Los egipcios lograron una docena de dioses mayores llenos de virtudes, no solo divinas sino inclusive animales: Horus, Hathor, Anubis, Isis, Nepthys, Osiris, Re, Thoth, Amon-Re, Ptah, Tefnut y Set. Los sumerios no se amilanaron, demostrando al mundo tener una imaginación en grande: lograron un récord de 3,000 dioses distintos.

Para alojar a tanto dios, primero hicieron santuarios, luego templos y luego complicados edificios en honor de los caprichosos dioses que casi nunca otorgaban los favores pedidos. Finalmente se aburrieron de pasarse la vida rezándoles y pidiéndoles cosas y optaron por hacerse representar en el templo fabricándose estatuas personales que depositaban enfrente de los dioses. No se sabe si hacían lo mismo en su casa cuando dejaban de llegar una semana por andar de parranda con los amigotes y amigotas sumerias.

La creación de dioses, diosas, diosecillos y deidades, tuvo un auge insospechado en todos los continentes: China, Japón, México, La India, los polinesios, los polacos, los griegos no se diga (incluso exportaron a otros países), los indios de Norteamérica, los hebreos... ¡Todo mundo se dedico a crear dioses!, ¡Toda clase de dioses de todos los gustos y colores! ¿Dios creador del hombre? Mas bien luce todo lo contrario, el hombre se dedica a crear no un dios sino todo un almacén de dioses:

*Minerva (Grecia).-Diosa de las ciencias y las artes.

*Korscha (eslava).- Diosa de los placeres.

* Fortuna (Roma).- Diosa de las mujeres solteras.

* Gotsitemo (Japón).- Dios de la medicina preventiva.

* Ausca (Polonia).- Diosa de la aurora.

* Bativonu (polinesia).- Dios de las tortugas.

* Mammon (Fenicia).- Dios de la riqueza.

* Kikimora (Rusia).- Dios de la noche y el sueño.

* Huitzilopochtli (azteca).- Dios de la guerra.

* As Sabinus (Etiopía).- Dios de la canela.

* Mnemosina (Grecia).- Diosa de la memoria.

* Pousa (China).- Diosa de la porcelana.

* Sucha (Perú).- Diosa del buen beber.

* Pidrovati (India).- Dios de los muertos

* Pelé (Hawai).- Dios de los volcanes.

* Coyolxhauqui (azteca).- Diosa de la luna.

* Canopus (Egipto).- Dios de las aguas.

* Harpocrates (Grecia).- Dios del silencio.- Mul-Tun-Tzec (Maya).- Dios del miedo.

* Thor (Escandinavia).- Dios del trueno.

* Pales (Roma).- Dios de la fecundidad del ganado.

* Saturno (Grecia).- Dios del tiempo.

* Uller (Escandinavia).- Dios del hielo

* Afrodita (Grecia).- Diosa del amor y la belleza.

* Agoyo (Nueva Guinea).- Dios de buen consejo.

* Centeotl (Azteca).- Dios del maíz.

* Eolo (Grecia).- Dios de los vientos.

Los romanos, amén de sus 400 y picos de dioses, tenían sus dioses caseros, los Lares encargados de que no faltara nada en el hogar (sobre todo vino). Otra diosa muy solicitada en Roma era Hetaira, protectora de las prostitutas; mientras los ladrones eslavos se encomendaban al dios Porewit, su muy divino protector.

Lo interesante de todo esto no es quedarnos en lo anecdótico o lo folclórico, sino ver quien, como y para que crea dioses.

2. DIOS, S.A.

Desde sus orígenes, la relación del hombre y la naturaleza tiene un doble aspecto: el dominio que las todopoderosas fuerzas naturales ejercen sobre el hombre, incapaz de entenderlas siquiera (ya no se diga de controlarlas); y el domino que poco a poco, gracias a sus instrumentos de trabajo, medios de producción y capacidad, consigue el hombre sobre la naturaleza. Ese poco a poco viene a ser una especie de técnica (conocimiento de plantas, de fenómenos naturales, de funciones anatómicas) mediante el cual el hombre primitivo cree poder influir de modo fantástico sobre la todopoderosa naturaleza; esa técnica es precisamente la magia.

Confundida con la religión la magia es pronto aprovechada y localizada en algunos individuos que se suponen dotados de “poderes” extraordinarios. Individuos que gracias a sus mayores conocimientos o al desarrollo de sus facultades sensoriales logran detener alguna enfermedad, prever algún acontecimiento, explicar algún fenómeno o, en una palabra hacer creer a los demás en lo que ellos querían, atribuyendo sus facultades a acuerdos o regalos de los dioses. Y así fue como nacieron los magos, brujos (o sacerdotes) y con ellos la primer minoría dominante, la primer clase explotadora.

El sacerdote, es decir el mago se atribuye y se inventa una representación de los dioses: gracias a esos poderes logra comunicarse con los dioses y servir de “enlace”, vocero y receptor de sus deseos, por ejemplo:

El dios quiere que le levanten un templo sobre el cerro.

Debemos tener contentos a los dioses para que nos traten bien.

Hay que regalarles lo mejor que tengamos para que nos manden la lluvia.

Los dioses no quieren que seamos ricos: sacrifiquemos en su honor el oro.

Dudar de dios es un pecado contra dios, que puede enojarse y castigarnos.

El razonamiento es muy simple y “lógico” para los hombres ignorantes de todo: “Los dioses son los que manejan todo: el sol, la luna, las estrellas, los volcanes, los mares, las plantas, los animales y a los hombres”. “ Si estos no se portan bien con ellos, los dioses se enojan, y si se enojan, nos mandan plagas, terremotos, pestes, inundaciones y muerte; pero si los tenemos contentos nos darán mucho que comer, que beber y un arco iris de felicidad y technicolor, además de alojamiento en su hotel en la otra vida”.

Esta fue la primera ideología de una religión y la que se sigue aun practicando entre la gente aun ignorante. Y lo más increíble es que todas esas incredibilidades sigan siendo creíbles.

Dicen que el hombre necesita creer ¡La fe es lo que los sostiene! Más bien lo que pasa es que algunos hombres necesitan que otros crean para seguirlos explotando: el día en que nadie crea en las religiones esos algunos tendrán que trabajar (me imagino al papa trabajando de albañil).

Un estudio de las religiones que han existido en el mundo nos demuestra que todas tienen iguales bases ideológicas:

- La idea de un dios creador que mora en un lugar especial, desde donde maneja todo en plan omnipotente vigilando el comportamiento de los humanos.

- Dicho dios creador creó a su vez a otros dioses o tuvo hijos con la tierra o con alguna terrícola: ese hombre hecho dios fundó en la tierra la verdadera y única religión del dios creador.

- Los humanos que siguen esa religión (leyes y ritos) serán bien vistos por dios, quien al morir se los llevara a vivir con el, o los castigará con el infierno si no se portaran bien.

Ese es en apretada síntesis, el know-how de cualquier empresa religiosa, fórmula secreta que ha tenido éxito desde hace una turrutera de siglos y siglos. Una persona, un “creyente” debe creer pues, en 4 cosas básicamente:

En un poder superior.

En vivir de acuerdo a los deseos de ese poder.

En pedirle a ese poder cosas.

En la otra vida, que será de acuerdo al comportamiento en esta.

Como se ve el motor de toda religión es el temor a ser castigado por el ser supremo: no hay otra motivación en ninguna religión. El temor a lo desconocido, el famoso “temor de Dios”. Los brujos, magos, los sacerdotes utilizaron magistralmente la ignorancia del hombre para hacerlo “creer”, ya creyendo, manejarlo a su gusto y conveniencia. Para tener contento a los supremos poderes, hay que respetar sus leyes, seguir sus mandatos y practicar sus ritos y ceremonias.

¿Cómo es que los hombres se enteraron de cual era la voluntad de los dioses y como conocieron sus leyes? Muy sencillo: dios se “comunico” con sus corresponsales en la tierra (brujos, magos, sacerdotes...). Curioso, sin embargo que en cuanta ocasión los dioses dictaron sus deseos, estos hayan sido diferentes para las distintas religiones; a los caldeos les dijo una cosa, a los aztecas otra, distinta a la de los egipcios y muy otra a los hebreos. Digno también de analizarse es el hecho que dios no ha vuelto a comunicarse con nadie desde hace más de 2000 años.

Es el caso que los dioses (por medios y formas no muy claras) “inspiraron” a diversas gentes para que transmitieran a los demás mortales sus deseos. Pero lo más curioso es que nunca se dirigió a los pobres, y siempre a miembros de las clases dominantes, lo cual es como para pensarlo un rato.

Sea como sea, es el caso que dios expresó su voluntad a los humanos, voluntad que quedó escrita en los libros sagrados desde tiempos muy inmemoriales:

§- LA BIBLIA.

§- EL POPOL VUH.

§- EL CORAN.

§- EL CHILAM BALAM.

§- EL UGARIT.

§- EL MIQRAIT.

§- EL RIG VEDA

§- EL AVESTA.

§- EL LIBRO DE LOS MUERTOS.

§- EL RAMAYANA.

§- EL ADIGRÁN.

§- EL TAO TE KING.

§- EL TRATADO DE LAS ACCIONES.

§- EL LIBRO DE CONFUCIO.

§- LOS SAGAS.

§- EL NUEVO TESTAMENTO.

§- EL LIBRO MORMON.

§- EL CIENCIA Y SALUD.

Todos los libros mencionados anteriormente constan de varios capítulos:

§ Memorias de dios.

§ Testamento de dios.

§ Leyes de dios.

§ Ritos a seguir.

§ Anecdotario.

Pero ninguno trae “fe de erratas”, porque como ya se dijo antes nada coincide entre los distintos libros dictados por dios: ni sus memorias, ni sus deseos, ni sus leyes, ni los ritos que ordena en su honor. Y lo mismo que pasa con dios pasa con sus libros ¿Cuál es el verdadero testamento, cuales sus leyes, cuales sus memorias y cuales sus anécdotas? ¿Alguien lo sabe? mejor preguntémonos despojados de prejuicios y fanatismo ¿Hay algún libro “divino” digno de ser creído?, ¿Contamos con alguna prueba del origen divino de alguno de los libros sagrados? No, solo la palabra de los magos, brujos, sacerdotes, ministros, pastores, monjes, lamas o como quieran llamarse.

¿Basta con tan contundente prueba? Sinceramente NO, de modo y manera que seguimos adelante con la búsqueda de pruebas a favor de la pretendida divinidad de los librotes santos, incluida la Biblia

3. DIOS OBRAS COMPLETAS

Todo hace suponer que desde un principio, dios se comunico con sus elegidos y les contó (mas o menos al detalle) todo lo referente a su vida y a la creación del mundo. Es lo mas lógico si quería hacer saber al hombre su voluntad. Los primeros Libros sagrados nos dan aquí sus distintas versiones de la creación:

Versión persa.-

El dios bueno, ORMUZ, vivía junto al malo, AHRIMAN, hasta que un día el malo trato de quedarse con el reino de Ormuz. La lucha duro de 9 mil a 13 mil años, hasta que el bueno gano y con los restos de los malos se hizo el universo. Solo el Sol y la Luna se hicieron con partículas puras. Luego fue creado el primer hombre, ancho como alto: GAYOMART, que por meterse con JEH, diablesa y prostituta, fue castigado y herido de muerte, expulsando su semen sobre la Tierra, del cual nació como una mata de ruibarbo la pareja de MALYA y MALYANAG. Ormuz les dijo que no debían adorar al demonio, pero lo hicieron y fueron castigados no teniendo hijos hasta no tener 50 años.

Versiones egipcias.-

En el origen del tiempo no existía mas que el caos, o sea el agua oscura y fría. A continuación el dios Sol se creo a si mismo y luego se masturbo, naciendo de su materia el agua y el aire (SHU y TEFNUT), de los que nacieron mas tarde GEB (el dios – Tierra) y NUT (diosa – cielo) naciendo de ellos otros dioses hasta completar el Politburó de los nueve grandes dioses egipcios.

Según la teoría de Hermopolis, distinta de la anterior llamada de Heliopolis, THOT, supremo dios, es el origen de lo creado. Surgió por si mismo del CAOS y creo y organizo el mundo, tras subyugar a los demonios del mal y poner orden sobre el universo.

Versión hindú.-

INDRA, dios bueno y VRITRA, dios malo se pelearon por el dominio del cielo, la tierra y la atmósfera. Indra rompió a Vritra el espinazo y de su vientre nacieron las aguas que preñadas por el sol, dieron a luz a todos los elementos necesarios para el universo: humedad, luz, calor, cielo y tierra. Así termino el Caos y quedó el orden establecido para ser mantenido así por los hombres.

Versión china.-

El cielo y la tierra estaban en el principio mezclados, igual que lo están dentro de un huevo la clara y la yema. Dentro de ellos se generó una lucha, naciendo PANKU (lo antiguo replegado sobre si mismo) que se convirtió en todo lo existente al ser aprovechado todo su cuerpo para formar el universo. Luego la diosa NUEKA empezó a modelar a los hombres con tierra amarilla, mas urgida de acabar, tendió una cuerda en el barro y tiró de ella hacia arriba para que las criaturas tuvieran la postura vertical. Por ello los mejores hombres son de color amarillo y los de segunda, de barro.

Versión griega.-

Del seno del CAOS surgió GEA (Tierra) de la que luego se separaron EROS (el amor) Y TARTARO (el abismo subterráneo), Después GEA engendro al cielo, el mar y las montañas (Urano, Ponto). Urano luego tuvo 12 hijos, los TITANES (6 parejas) que representan las fuerzas de la naturaleza. Casados los Titanes entre sí, dieron a luz todo lo que existe en el Universo, en forma de dioses.

Versión escandinava.-

Al principio no existía más que un abismo, que acabo por condenarse en dos partes, una cálida y otra brumosa. De las brumas nacieron 12 ríos, que convertidos en hielo proporcionaron la materia sólida. La parte cálida eran las llamas. De su encuentro nació YMIR, ser colosal que fue alimentado por la vaca AUDUMLA. Después apareció BURI, cuyo hijo se caso con la hija de un gigante y tuvieron 3 hijos: VILI, VE y ODIN. Entre los tres mataron a YMIR y a todos los gigantes, menos uno, cuya descendencia sigue peleando con los dioses. El cuerpo de Ymir sirvió de materia para la creación del mundo: de sus cejas nació la Tierra y de su cerebro la nubes. La primera pareja humana fueron ASKR y HEMBLA, de creación divina, que procrearon después a muchos escandinavitos.

Versión azteca.-

En el decimotercer cielo residían, en meditación casi eterna, OMETECUHTLI (Señor de la Dualidad) y OMECIUATL (Señora diosa de lo mismo), pensando como organizar el nacimiento de todo. El dios lo era de Fuego - Sol y la Señora de la Tierra – Luna. De su unión nacieron los restantes dioses, empezando por los cuatro principales que fueron Tezcatlipoca, Xipe Totec, Quetzalcoatl y Huitzilopochtli, quienes crearon a su vez el Universo y el hombre y a todos los demás dioses y diosas aztecas.

Todas anteriores o más o menos contemporáneas a la versión hebrea que vamos a ver aquí textualmente para cotejarla al unísono:

Versión hebrea.-

En el principio creo Dios los cielos y la tierra. Y dijo, sea la luz, y fue la luz... Y vio Dios que la luz era buena y apartó la luz de las tinieblas. Y dijo Dios: haya expansión en medio de las aguas y aparto las aguas que estaban debajo y así fue. Y llamo Dios a la seca Tierra y a la reunión de las aguas Mares. Y dijo Dios: produzca la Tierra hierba verde y árbol que de fruto. Y así fue. E hizo Dios las dos grandes lumbreras, la mayor para que señorease en el día y la mayor en la noche. E hizo las estrellas. Y dijo Dios: produzcan las aguas reptiles y aves que vuelen sobre la Tierra. Y creo Dios las grandes ballenas y toda cosa viva que anda arrastrando. Y dijo Dios hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza y señoree entre los peces del mar y en las aves de los cielos y en toda la Tierra y en todo animal. Y creó Dios al hombre a su imagen: varón y hembra los creó. Y les dijo: Creced y multiplicaos y henchid la Tierra y sojuzgadla. Y vio Dios todo lo que había hecho y he aquí que era bueno en gran manera. Y acabó Dios en el séptimo día y reposo de toda su obra que había hecho.

Lo anterior fue un breviario cultural del génesis, el libro primero de la Biblia. ¿Alguien sabe después de leer 9 divinas versiones como fue creado el mundo?

La creencia en lo que dice la Biblia fue impuesta a sangre y fuego en casi todo el mundo: recuérdese la inquisición, la conquista de América, la colonización de Asia y África, las cruzadas, la toma de China y Japón por los misioneros, las cruzadas jesuitas, las guerras contra los infieles... y pare usted de contar.

En toda la historia de la humanidad, los dioses del pueblo conquistado han pasado a la categoría de dioses falsos y su religión, sus libros sagrados, sus ritos, prohibidos y destruidos... (La historia la escriben los vencedores dicen por ahí).

¿Qué es lo que ha hecho autentico al dios de los hebreos sobre todos los demás dioses?, ¿Nos volvimos cristianos por la fuerza de la razón o por la razón de la fuerza?, ¿En base a que se afirma que la verdad solo esta en la Biblia y que los demás libros sagrados son solo leyendas y mitos?

¿Qué es la Biblia?, todos los diccionarios y enciclopedias que la llamada civilización cristiana ha elaborado para los cerebros de sus lectores dicen que la Biblia es: “sagrada escritura o colección de libros sagrados escritos bajo la inspiración del espíritu santo...” (Diccionario y enciclopedias que se dicen científicos). La Biblia pues, no es un solo libro, sino una antología de libros (setenta y uno exactamente) que fueron escogidos por la iglesia católica como “auténticos” en 1563, bajo el concilio de Trento.

Y es aquí donde empiezan los problemas... o sea ¿qué dios se apareció 71 veces a 71 poetas o escritores para dictarles sus memorias?, porque resulta que los hebreos tenían varios dioses (antes y después de Moisés), entre ellos AZAZEL, CHEMOC, MOLOC, BAAL, ABADDON, MAMMON, AZRAEL, ASTARTE (diosa de la luna a quien el rey Salomón hizo un templo en el Monte de los olivos en Jerusalén). Pues no fue ninguno de esos dioses o ángeles, sino otro que los hebreos no conocían: el espíritu santo. En todo el antiguo testamento (es decir los libros que se escribieron antes de Cristo) jamás se menciona ese dios. Así parece, ya que su primera aparición en este mundo fue en ocasión de haberle hecho un niño a una doncella de Nazaret llamada María, a quien bautizaron como Jesús.

¿Fue acaso el mismo dios que dictó sus memorias o inspiró versos y ensayos, poemas eróticos, anécdotas y tragedias cuasi griegas a diversos literatos judíos? Una pregunta ¿por qué se aparecía solo a los judíos?, su respuesta, pues porque era el dios de los judíos y solo de ellos, porque habían hecho alianza con ellos para protegerlos en caso de invasión extranjera o persecución, etc.; una pregunta sin respuesta ¿Por qué le ha ido tan mal a los judíos?

Es el caso que no se sabe cuando, donde ni a quienes se les apareció ese dios o como le hizo para inspirar la “escribida” de a Biblia... lo que no obsta para que la iglesia los considere como "“auténticos inspirados por Dios” y bajo la obligación de ser creídos letra por letra.

Se ha demostrado también que muchos de los libros que forman la Biblia son únicamente copias de otros libros (egipcios, babilonios, griegos, sumerios), reescritos en hebreo. Libros que son considerados como leyendas mitológicas sin inspiración divina; y en cambio esas mismas leyendas (el diluvio, la creación, la torre de Babel, las historias de José, Job, Moisés, David, etc.) al formar parte de la Biblia ¡Nos resultaron auténticamente divinas, fíjese nada mas!

Ingenuos aunque interesantes relatos sobre la creación del mundo, el pecado original, el diluvio, etc., se encuentran en casi todas las religiones de oriente... y esta visto que penetraron en la doctrina hebrea al contacto con otros pueblos, especialmente bajo el dominio babilónico y persa, a partir del siglo VI antes de Cristo.

Hay una pregunta que debería hacérsele a un judío ¿por que no cree en Cristo?, pero existe otra cuestión aun mas interesante, los libros del antiguo testamento son 45 ¿por que los judíos mismos aceptan solo 39?, pues resulta que afirman (los judíos) que hay 6 libros dentro de la Biblia cristiana que no son de inspiración divina, mismos que Roma dice que sí lo son... por que lo dice Roma y punto (viva la democracia y la razón). O sea que ni los judíos mismos creen en los que les dicto su Dios.

A continuación analizaremos como se hizo la Biblia. La Biblia no existió sino hasta el siglo IV después de Cristo, cuando san Jerónimo reunió todos los manuscritos hebreos conocidos (unos 500, dicen las crónicas) y seguro que inspirado por el espíritu santo, eligió los libros mas legibles, naciendo así la VULGATA (Biblia Vulgata), la cual aprobó el concilio de Trento tras 10 años de discusiones .

Otra inexplicable curiosidad de la Biblia es la fecha de lo escrito bajo dictado divino: la arqueología sólo cuenta con los originales hebreos del año 916 después de Cristo, aunque la leyenda asegura (como leyenda) que 3 siglos antes de Cristo varios textos hebreos fueron traducidos al griego por 70 traductores en Alejandría, por órdenes del faraón Tolomeo II, de lo cual no existe ni una triste prueba. Si el hombre tiene un millón de años sobre la tierra... ¿Por qué se tardo tanto dios en dictar sus leyes?, ¡Y el primer escrito (sobre hueso) conocido tiene 40 mil años de existencia! De lo que se deduce que los dioses fueron muy descuidados en hacer llegar al hombre sus mandatos, al esperar tanto tiempo en darse a conocer, o usando la lógica, la historia y la arqueología, etnografía y sentido común, digamos que todo eso de la Biblia como sagrada es un cuento de las mil y una noches. Pues resulta infantil hacernos cree que un libro tan mal escrito, con tantos errores de tipo histórico, científico, filosófico, tan lleno de contradicciones, falsedades y aberraciones, sea la “palabra sagrada”, el libro inspirado por un dios sabio y todo poderoso.

Reseñar todas las falsedades errores garrafales y ridiculeces de la Biblia nos puede llevar toda una vida de modo que solo voy a mencionar algunas tonterías del libro inspirado por dios.

Dios aseguran los teólogos es perfección ¿Cómo iba entonces un ser perfecto ser el autor intelectual de un libro tan contradictorio como la sagrada Biblia?, pasare a demostrarlo antes que me digan hablador.

Génesis 1:31 “y vio dios todo lo que había hecho y vio que era bueno en gran manera”, Génesis 6:6 “y arrepintiose Jehová de haber hecho al hombre en la tierra y pesóle en su corazón”. O sea que al ser perfecto le salió un ser imperfecto.

Génesis 32:30 “porque vi a dios cara a cara y fue librada mi alma”, Éxodo 33:20 “dijo Jehová: no podrás ver mi rostro porque no me vera hombre y vivirá”. ¿Le vio la cara Jehová a Moisés o no?

Génesis 3:9,10 “y llamo Jehová Dios al hombre y le dijo: ¿Dónde estas tu? y el respondió: oí tu voz en el huerto y tuve miedo porque...”. Juan 5:37 “y el que me envió, el padre ha dado testimonio de mi. Ni nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su parecer”. ¿Alguien oyó la voz de don Dios?, y si nadie lo ha oído ¿Cómo dictó entonces sus memorias?

Mateo 19:26 “para dios no hay imposibles”. Jueces 1:19 “y fue Jehová con Judá y echó a los de las montañas, mas no pudo echar a los que vivían en el llano porque tenían carros de hierro”.

¿Qué clase de dios es el que inspiró tantas contradicciones?, ¿Es dios de paz y amor, o dios de guerra y odio? Romanos 15:33 “y el dios de paz sea con vosotros”. Timoteo 2:4 “el cual quiere que todos los hombres sean salvos...”. Salmos 18:41 “clamaron y no hubo quien los salvase; aún a Jehová y no los salvó...”. Éxodo 15:3 “Jehová, dios señor de guerra, Jehová es su nombre...”. Jeremías 13:13,14 “así ha dicho Jehová: llenaré de embriaguez a todos los moradores de esta tierra... y quebrantarelos el uno con el otro, los padres con los hijos, dice Jehová: no perdonaré, ni tendré piedad ni misericordia para no destruirlos...”. Salmos 45:8,9 “bueno es Jehová para con todos, clemente y misericordioso, lento para la ira y grande para el perdón”. Samuel 24:1,15 “y volvió el furor de Jehová a encenderse contra Israel y envió Jehová pestilencia a Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado y murieron 70,000 hombres...” . ¡Vaya geniecito!

Y si queremos enterarnos de las propiedades visuales del dios bíblico, tendremos algunos problemas para hacerlo:

Proverbio 15:3 “los ojos de Jehová, están en todo lugar”. Job 34:21 “porque sus ojos están sobre todos los caminos del hombre y ve todos sus pasos”. Y entonces como es que se le escondió Adán? Génesis 3:8 “y escondiose el hombre y su mujer de la presencia de Jehová dios entre los árboles del huerto...”.

Estas son solo unas cuantas de los miles y miles de contradicciones que página tras página contiene la Biblia, cuya lectura no recomienda la iglesia católica (la lectura crítica por supuesto). La iglesia católica ante la avalancha de críticas a la Biblia ha reconocido casi por completo el carácter “legendario” de sus textos, pero de lo que si se responsabiliza y apoya su autenticidad es del “Nuevo testamento”, o sea la historia de Cristo “hijo” de Dios.

“Los evangelios cuya autenticidad, integridad y veracidad nadie puede poner en duda, prueban con certeza la revelación divina...”, escribe el padre Hillaire en el libro la religión demostrada, el mismo libro, uno de los mas usados y acreditados por la iglesia, afirma en la pagina 152:

“P: ¿Debemos creer todo lo que contienen los evangelios?, R: Si, porque se debe creer en un libro histórico cuando es autentico, integro y veraz. Nosotros los cristianos creemos que los evangelios son los libros inspirados, es decir que los apóstoles y sus discípulos los han escrito siguiendo el impulso del espíritu santo, que se los dicto.”

“Un libro es autentico cuando ha sido escrito en la época y por el autor que le asignan, un libro es integro cuando ha llegado hasta nosotros sin alteración, tal como fue escrito por su autor, un libro es verídico cuando el autor no puede ser sospechoso de error o mentira”.

Sin embargo, el estudio de los evangelios a través de los siglos ha demostrado (con bases científicas) que distan mucho de ser auténticos, íntegros y verídicos. En los primeros años del cristianismo se afirmaba que los evangelios habían sido escritos por ángeles. Pero resultaba un tanto difícil de explicar quienes eran los ángeles de modo y manera que se opto por decir que los 4 evangelios eran obra de los mismos discípulos de Jesús: Mateo, Marcos, Lucas y Juan; solo que faltaba un detallito sin importancia: los apóstoles no sabían leer ni escribir. En esos tiempos el analfabetismo era casi general, solo una minoría sabia leer... y entre esa minoría no estaban los apóstoles, que eran pescadores sin escuela alguna.

Existe otra pregunta mas interesante aun, ¿Sabia leer Jesús?. Aunque no se ha demostrado la existencia de Jesucristo, vamos a suponer que si existió y todo lo demás... (Inclusive que sabia leer y escribir), pero no existe una línea escrita por el, es decir, no dejo nada escrito el hijo de dios que vino al mundo a dar a conocer el nuevo trato con su padre.

Simplemente es algo que no logro entender, si dios quería establecer un nuevo pacto con el hombre y había inspirado durante siglos a escritores, poetas y profetas para escribir sus deseos, ¿Por qué de repente decide mandar a su hijo, y no cuida de que su palabra quede escrita y dada conocer mejor?. No tiene lógica alguna que un dios sabio, todo poderoso y creador de todo, para hacerse oír por el hombre al que creó, mande a la tierra a su hijo (único)... lo esconda en una ranchería, lo haga ser escuchado por unos cuantos (que lo toman por loco), que no se deje ningún escrito y de finalmente la haga asesinar por otros hombres por el creados. ¿Acaso el dios sapientísimo no sabia como eran de malditos y desgraciados sus “reyes” de la creación?, ¿No estaba enterado el dios todopoderoso de la clase de gente que vivía en la tierra?, ¿No hubiera sido mas lógico (suponiendo un dios lógico) dar a conocer sus deseos y nueva ley en los centros de poder como eran Roma y Grecia, Egipto, China o la India?. “Nadie conoce los designios de dios” dice la iglesia. Curiosísimo, si nadie puede saber que piensa dios, ¿por que se atreven a decir y asegurar que dios hizo concebir a un su hijo de una virgen, que lo mando a predicar sus deseos y que dejo que lo mataran para salvarnos a todos y etc?.

Si la intención de dios (según afirman) era crear una nueva religión para la humanidad, ¿Como es que la mayoría de la humanidad no cree en esa religión?, ¿Y como es que nadie practica el cristianismo?, empezando por los que se dicen representantes de Cristo. Definitivamente todo esto del hijo de dios hecho hombre y salvador, no es mas que una mitológica leyenda no apta para seres pensantes.

Sigamos pues con los evangelios, el mas antiguo que se conoce, el llamado de san Marcos, fue escrito unos 80 años después de Cristo con base (dicen) en platicas que ese señor (que no conoció a Jesús) tuvo con san Pedro... que obviamente estaba interesado en aparecer como el “autentico” sucesor de Jesucristo. Ese Juan Marcos no era otro (según dice la iglesia) que el secretario de San Pedro. Sin embargo tanto Marcos como Pedro, murieron antes de terminarlo, así que un romano (Aristión) lo completo de oídas y como pudo (pero inspirado por dios ¡esto que quede claro!).

El segundo evangelio fue escrito por Mateo a mediados del siglo II tomando 600 versículos de san Marcos y añadiendo 330 propios o dictados por san Pablo de Tarso, de quien se duda haya sido mas que una leyenda (ni uno ni otro conocieron a Cristo). Del tercer evangelio (llamado de San Lucas) se dice que también fue escrito con base en platicas de san Pablo con el autor (nacido en Antioquia dicen). Sin embargo de sus 1149 versículos, 350 fueron tomados de marcos, 235 de Mateo y 548 de su cosecha propia.

El cuarto atribuido a San Juan, escrito (dice la iglesia) en los inicios del siglo II (¿Cuantos años vivió san Juan si era un hombre maduro en vida de Cristo?) En griego (siendo este Juan judío) y sin coincidencias con los anteriores evangelios, fue calificado de apócrifo en los primeros siglos de la iglesia (es decir falso).

De ninguno de estos 4 evangelios existe manuscrito alguno de modo que las versiones hoy conocidas de ellos, datan de las versiones que se aprobaron en el famoso concilio de Trento ¡En 1563!, cuando san Jerónimo depuró los cientos de evangelios existentes y “unificó” las versiones, en vista de que dios no se volvió a comunicar con nadie. ¿Puede así considerarse como auténticos, verídicos y originales los evangelios?.

Con otra poderosísima razón para difundir su doctrina, los evangelistas tenían sobre todo la necesidad de demostrar que Jesús era el Mesías que esperaban (y esperan) los judíos. Tenían que adaptar a Jesús como Mesías, hijo de Jehová. Para ello inventaron la resurrección de Cristo y se ocuparon de reconstruir al revés la biografía del “hijo de Dios” remontando de la resurrección al nacimiento y llenando el hueco con referencias y anécdotas que se ajustaran lo mas posible a las profecías bíblicas que anunciaban la venida del Mesías.

Una prueba de ello es lo relativo al nacimiento de Jesús... ¿Dónde y cuando nació?. El año de nacimiento es mas que incierto: el que hoy aceptan y sirve de comienzo a nuestra era , fue establecido 500 años mas tarde por un monje que se baso en el evangelio de san Lucas ignorando las contradicciones que serian descubiertas muchos siglos mas tarde por la critica. Según Lucas, Jesús fue concebido 6 meses después de Juan el bautista, que a su vez lo fue en la época de Herodes, el grande, rey de Judea, que murió el año 750 de Roma o sea el 4 antes de nuestra era. Sobre el día de nacimiento esta peor el asunto: apenas en el siglo IV se estableció como tal el 25 de diciembre, pero antes decían y celebraban el 28 de marzo o el 19 de abril, o el 6 de enero, fecha que todavía celebran como nacimiento en oriente.

De modo que si ya había muerto Herodes antes de que naciera Jesús, ¿De donde salió lo de la persecución a Cristo y la dizque matanza de niños inocentes?. Una profecía bíblica decía, refiriéndose al Mesías: “y el será llamado Nazareno”, mientras otra (Mateo 2:5) decía “si nace en Belem es por que también esta escrito por el profeta...”.

Resumiendo, la realidad es que basándose en el antiguo testamento y sus profecías algunos judíos exiliados en Roma escribieron el nuevo testamento para presentar a Jesús como el Mesías, fundador de la nueva religión a seguir: EL CRISTIANISMO. Otro mas atribuido a san Juan, el Apocalipsis es decir la pretendida revelación de los grandioso acontecimientos que los primeros cristianos esperaban de un momento a otro, consistentes en el fin del mundo ni mas ni menos, fin del mundo que no llego (¿Otra equivocada de dios?) ni tiene para cuando llegar. Así el Apocalipsis se convirtió en otra prueba de la falsedad del nuevo testamento.

Estos y mil detalles mas como estos, parecen demostrar sin lugar a dudas que los evangelios fueron escritos para adecuar la figura de Cristo a las necesidades políticas de los judeocristianos que trataban de hacer aparecer a Jesús como el Mesías y no como en realidad parece haber sido.

El descubrimiento de los rollos del mar muerto ha sacado a la luz la existencia de una secta judía (los esenios) que se alzaron contra Roma y cuyo jefe (cuyas palabras tienen gran semejanza con las predicadas de Cristo) fue martirizado y crucificado por los años 20 D.C (los romanos crucificaban solo a los reos de subversión).

El estudio en serio de la Biblia es quizás la demostración mayor de la no existencia de dios y la prueba máxima de la falsedad del cristianismo como religión “única y verdadera”, vil invento humano para explotar y enajenar a los creyentes en sus vaciladas.

“La verdad os hará libres (y ateos)”

4. CREYENDO QUE SE CREE

El autor (sin inspiración divina que se sepa) se metió en toda una serie de problemas con sus familiares, amigos y creyentes anónimos, preguntándoles sus razones para creer en Dios.

La mayoría contestó que no sabia porque creía en la existencia de dios; otros dijeron que así se lo habían enseñado desde niños; uno contesto que si dios no existiera, tampoco existiéramos nosotros y otro (otra) dijo que porque dios era amor y sabiduría y que todo nos venia de el... pero no explico por que creía que dios existía; y otro (creyente) respondió ¡Que pregunta! Creo que dios existe porque tengo fe.

¿Qué es la fe? Según el diccionario: “Teologal por la que creemos lo que Dios dice”. La fe es la confianza en lo dicho o hecho por otros. Y la fe dice la iglesia, es un don de Dios. O sea para creer en Dios es necesario que ese Dios le haya dado a quien esta queriendo saber si existe o no, la virtud de creer que si existe, así nomás, a ciegas, sin pruebas de ninguna clase. Traducido: la fe es la ignorancia de la realidad (virtud dada por dios para no hacer uso de la razón que el nos dio).

Finalmente el autor (un tanto decepcionado por los resultados con los creyentes y su divina ignorancia) se asomó a los medios religiosos (curas, monjas y catecismos). “El hombre tiene implícita la idea de dios, nace con ella (una monja)”, “la mejor prueba de la existencia de Dios es la creación (un sacerdote)”, “el mundo no se pudo crear solo: alguien tuvo que crearlo y ese alguien solo pudo ser dios, el ser perfecto y todopoderoso (otro sacerdote)”. Un catecismo dice:

P: ¿Cuáles son las pruebas principales de la existencia de Dios?

R: Podemos citar 7 que nuestra razón nos dicta y que se fundan:

1. En la existencia del universo.

2. En el movimiento, orden y vida de los seres creados.

3. En la existencia del hombre, dotado de inteligencia y libertad.

4. En la existencia de la ley moral.

5. En el consentimiento universal del genero humano (¿?).

6. En los hechos ciertos de la historia.

7. En la necesidad de un ser eterno.

Como se ve todas estas 7 “pruebas” tienen un fundamento común: no hay efecto sin causa. Lo que constituye (según el catecismo) una demostración irrebatible capaz de convencer al incrédulo mas obstinado.

El padre de esta teoría del causalismo fue Santo Tomas de Aquino quien dijo: “No podemos tener conocimiento directo de Dios a través de los sentidos, sino a través de sus efectos”. De la relación causa-efecto (decía Tomas) se llega a la idea de una causa última: todas las causas dependen de algo para existir. En efecto: todo tiene un principio, todo surge a causa de... y por ello mismo la teoría “aquinista” se destruye a si misma. Si dios creo todo ¿Quién creo a Dios?.

La teoría de postular una primera causa de todo que viene a ser una causa sin causa, se muerde la cola y se anula a si misma... ¿Quienes fueron los padres de Dios?. Suena como aquel viejo mito hindú de que el mundo estaba apoyado sobre un elefante y este sobre una tortuga, ¿Y la tortuga sobre que?. Para acallar los argumentos, la iglesia decidió entonces otorgarle a Dios la eternidad, “Dios no tiene principio ni fin y al que no lo crea le quemamos la cabeza con todo y cuerpo”.

No pudiendo la Santa Iglesia presentar a la madre de Dios, Tomas de Aquino elaboró otra teoría filosófica: “De la armonía y belleza del mundo se concluye que hubo un artífice del mundo” (teoría de la ley natural). ¡El orden y la armonía del mundo suponen una inteligencia ordenadora y poderosa: solo Dios pudo hacer ese orden!.

¿Orden y armonía en el mundo?, ¿Y los terremotos y erupciones de los volcanes?, ¿Y los tornados y plagas?, ¿Y las inundaciones, rayos y centellas, epidemias y trombas?

Santo Tomas de Aquino ya no pudo inventar otra teoría porque murió antes de poder hacerlo. Sin embargo, por siglos la iglesia tuvo con esas teorías para defender a Dios. Porque (justo es decirlo) quien no tragaba esas teorías y se atrevía a ponerlas en duda, era puesto en manos de los teólogos de la santa inquisición, expertos en comunicación y capaces de convencer al ateo más reacio y contumaz.

La iglesia predicaba además que dios había creado al mundo tal y como lo conocemos, eterno e inmovible, con los animales y plantas que tenemos, con el hombre tal y como es; negando toda posibilidad de cambios y evoluciones. Y cuando el señor Darwin demostró con pelos y señales la evolución de todos los seres vivos, el teatro divino se vino abajo, y todas las viejas historias de Adán y Eva, el diluvio de Noe y la creación del mundo en 6 días (con razón le quedo así), pasaron al archivo de cuentos para niños y literatura fantástico-religiosa. Sin embargo, aunque la creencia en Dios bajó considerablemente desde entonces, la iglesia no se arredro ni clausuro sus oficinas. Por el contrario, condenó a Darwin y con el a la ciencia enemiga de la fe, y siguió explotando la idea divina.

¿Qué otras pruebas de la existencia de dios predica la iglesia?.

Retomemos otra vez al sapientísimo padre Hillsire y su libro “la religión demostrada”, suplicamos no reírse demasiado...

P: ¿Podemos deducir la existencia de Dios por la contemplación de los seres vivientes?

R: Si, la razón, la ciencia y la experiencia nos obligan a admitir un creador de todos los seres vivientes diseminados sobre la tierra. Y como ese creador no puede ser sino dios, siguese que de la existencia de los seres vivientes podemos concluir la existencia de dios.

P: ¿Prueban la existencia de Dios los seres del universo?

R: Si, cuantos seres existen en el universo son otras tantas pruebas de la existencia de Dios, porque todos ellos son el efecto de una causa que les ha dado el ser, de un Dios que los ha creado a todos (incluyendo a Hitler).

P: ¿Podemos demostrar la existencia de dios por la existencia del hombre?

R: ¿Si, por la existencia del hombre, inteligente y libre, llegamos a deducir la existencia de dios, pues no hay efecto sin causa capaz de producirlo. Podemos decir por consiguiente: yo pienso, luego existo, luego existe dios.

P: ¿Prueba la existencia de dios el hecho de la ley moral?

R: Si, la existencia de la ley moral prueba irrefutablemente que dios existe. Como no hay efecto sin causa, ni ley sin legislador, esa ley moral tiene un autor, el cual es Dios.

P: ¿Prueba el sentimiento intimo la existencia de Dios?

R: Si, por natural instinto se nos escapa este grito: “¡Dios mío!”. El pobre lo llama, el moribundo lo invoca, el pecador le teme, el blasfemo lo maldice: el más popular de todos los seres es Dios. Nadie blasfema de lo que no existe.

Siguen otras “pruebas” con los mismos razonamientos “lógicos” de la iglesia: Dios existe porque existe la necesidad de que haya un ser eterno... Dios existe por que se ha mostrado y hablado y obrado... ¿Dios se ha mostrado a alguien o le ha hablado a alguien?, ¡Claro! se le apareció a don Adán y a Eva, a Moisés, a los profetas, a los reyes y a quien sabe cuantos mas... tal y como lo dice la Biblia. ¿Y aparte de la Biblia hay alguna otra prueba?, claro que no pero con la Biblia es mas que suficiente.

Tan sencillo que seria para dios mostrarse una vez en publico para demostrarnos su existencia (o en televisión). ¿Por qué no hacerlo? Tendría más éxito que su santidad el papa. Pero no dios nunca se va a presentar en público por una sencillísima razón: porque Dios no existe.

A resultas de Darwinismo se declaró muerto a dios... pero la iglesia católica no se dio por enterada y trató de adaptarse (una vez mas) a los tiempos. Imanuel Kant (1724-1804) filosofo alemán dijo un buen día que: “hay bondad y belleza en el mundo porque hay una medida suprema de bondad y belleza que es dios... La existencia de valores morales, de la conciencia y del deber implican que debe haber un valor moral supremo, un conciencia suprema”, a ese valor supremo (pensó Kant) hay que llamarlo dios.

El argumento moral de Kant duró menos que un suspiro de monja, cuando otros pensantes se preguntaron: ¿Y la maldad, la injusticia, el odio y la mentira que hay en el mundo... significarían que dios es todo maldad, todo odio y todo mentira?. Sin embargo la iglesia acepto la teoría de Kant, urgida de lo que fuera a favor suyo (y de dios) y en torno a ella los teólogos construyeron todo un castillo de hipótesis religiosas convertidas en dogmas, en materia de fe:

1. El mal no existe: lo que hay es una “armonía” no comprendida.

2. Dios manda a veces la desgracia para probarnos.

3. Dios le dio libre albedrío al hombre para que viva en libertad.

4. La pobreza es un bien para el mal.

Hipótesis todas desconcertantes y contradictorias sin base lógica ni filosófica, pero validas para sostener la fe. Imposible aceptar la existencia de un dios todopoderoso, omnisapiente y bondadoso, que permite en su creación el triunfo del mal, la injusticia y la iniquidad. “¡Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo!” pues que dios tan cutre.

Si aun le quedan dudas, contéstese las siguientes preguntas:

§ Si dios es tan bueno como lo proclaman los sacerdotes ¿Qué razones existen para temerle?

§ Si dios quiere que se le conozca y se le ame, ¿Por qué no se le da a conocer?

§ Si se encuentra en todas partes, ¿Para que diablos edificar iglesias?

§ Si sabe todo, ¿Para que entonces fastidiarlo con tantas oraciones?

§ Si es justo, ¿Por qué castiga a los hombres creados por el mismo llenos de debilidad?

§ Si los hombres no hacen el bien más que por una gracia particular de dios, ¿Qué razón tiene para compensarlos?

§ Si es todopoderoso ¿Como permite la blasfemia?

§ Si es inconcebible, ¿Por qué ocuparnos de el entonces?

§ Si dictó sus leyes, ¿Por qué permite que las violen en primer lugar sus ministros?

§ Si dios mando a su hijo a fundar una única fe ¿Como es que hay tantas y peleándose entre si?

Ninguna “prueba” aportada por la iglesia y sus teólogos nos prueba la existencia de dios, mejor (de sus tres dioses mejor dicho). Son pruebas contra la razón, la lógica y la verdad, que nos dan la tranquilidad necesaria para decir nuevamente y con toda seguridad esta verdad: DIOS NO EXISTE. Lo cual obviamente no es un dogma de fe: si a pesar de ello usted quiere seguir creyendo en dios, rezándole, manteniendo a los vagos que se dicen sus representantes y echándole la culpa de no ganarse la lotería, esta usted en libertad de hacerlo... le aseguramos que dios no se enterara.

Ya lo decía Máximo Gorki: “creer en algo, siempre es garantía de tranquilidad”. Este post no intenta imponer en el lector el ateismo, sino únicamente dar argumentos e ideas maquiavélicas para ser usadas o no... aceptadas o no.

No solo es la ciencia y el uso cada vez mas generalizado de la razón lo que esta abriendo los ojos de la gente y alejándola de la religión organizada, también la religión organizada está alejando de dios a la gente. La gente esta cada vez más convencida de que las iglesias no tienen ninguna relación con las ideas de Cristo y solo son aliadas de las clases ricas y explotadoras. La actuación de la iglesia en el curso de la historia, su negativa al cambio y sus alianzas con los explotadores, la han convertido en la gran fabrica de ateos y descreídos.

Todo esto quiere decir que el cristianismo es enemigo de Cristo. Lo invito a la demostración:

§ De cómo la iglesia administradora de los bienes de Cristo (que era pobre) ha utilizado su figura para explotar la credulidad humana.

§ De cómo la iglesia ha falseado a Cristo para crear un poder terrenal y mantener sometida en la ignorancia y la miseria a los que se dejan...

§ De cómo, en fin, se ha venido poco a poco apareciendo la verdadera personalidad de ese hombre llamado Jesús, hecho dios por la gracia del hombre.

5. LA EXPLOTACIÓN DEL CRISTO POR EL HOMBRE

Jesucristo no vino a este mundo a fundar ninguna iglesia, dado que no era hijo de dios, sino de José, un carpintero viudo lleno de hijos (Eleazar, Cleofás, Matías, Simón y Judas) casado en segundas nupcias con María, con quien procreó otros 5: Jesús, Efraín, Andrés, Ana y Santiago (y 2 mas, José e Isabel según otros historiadores). Esta es la verdad histórica de Jesús, a quien la iglesia ha nombrado Dios; pero eso no lo saben millones de personas que creen lo contrario o hacen como que lo creen, es decir: creen que creen.

Los cristianos creen lo que la iglesia quiere que crean. La iglesia dice que Jesucristo (hijo de dios) vino a fundarla: “Jesucristo eligió 12 apóstoles, los instruyo durante 3 años, les comunicó sus poderes y los envió a predicar el evangelio por todo el mundo” (la iglesia). La iglesia predica que dios envió a su hijo (Jesús) y que este, antes de regresar con su dios-padre, decidió renegar de la religión paterna y fundar otra. ¿Cómo prueba la iglesia que Cristo la fundó?, pues... se remite al evangelio. En una frase del evangelio de San Mateo está la única prueba: “Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificare mi iglesia”. Los teólogos dudan que Cristo haya dicho esas palabras y creen que San Pedro se las hizo poner en boca de Cristo para hacerse nombrar su “sucesor”: no olvidar que los evangelios se escribieron 50 años después de la muerte de Cristo. Lo mismo sucede con la pretendida crucifixión al revés de San Pedro: ninguna prueba histórica la demuestra.

Dejémonos mejor de chismes y leyendas, para pasar a la real historia del cristianismo. Por los siglos y siglos, la historia de la humanidad fue escrita bajo los dictados de la iglesia católica romana: la historia que conocemos fue hecha para hacer aparecer a Cristo y a la iglesia como lo máximo y lo único. Solo en los últimos años los historiadores se han liberado de la presión religiosa, para dedicarse “en serio” a la investigación.

Ante las abrumadoras verdades que han salido a la luz, la iglesia ha tenido que reconocer (en 1969) que la mayoría de los llamados “santos” venerados durante siglos, no fueron más que leyenda o dioses romanos rebautizados con nombre cristiano. Así como que la inmensa mayoría de papas “sucesores de San Pedro” no fueron mas que ambiciosos obispos ansiosos de poder, asesinos muchos de ellos, corruptos principitos llenos de hijos bastardos, interesados solo en el trono de los enormes territorios controlados por la “iglesia de Cristo”.

La historia del cristianismo es una historia fraudulenta llena de mentiras, cuentos, falsedades y mitos, utilizados sabiamente para hacer aparecer a la religión cristiana como la única inspirada por dios y a su iglesia como la iglesia de Jesucristo.

Las dudas que los historiadores tenían sobre Cristo y su iglesia tuvieron una inesperada ayuda un día de la primavera de 1947:

Los manuscritos del mar muerto.

Muhamad Eb-Dib, un joven pastor de la tribu ta´amira descubrió sobre la pendiente rocosa que desciende del desierto de Judá al mar muerto, una gruta llena de manuscritos. Los manuscritos eran fragmentos hebreos escritos sobre mal conservadas pieles de cuero, que fueron utilizados por el joven pastor para arreglar unas viejas sandalias, y solo 2 años después uno de sus tíos pensó en llevar a Belén a un anticuario. Así en 1947 unos rollos fueron a parar a Jerusalén, donde los adquirió el profesor Sulenik, de la Universidad Hebrea y otros el metropolitano del Monasterio Sirio-Ortodoxo de San Marcos, Samuel Mar Atanasio.

Los manuscritos fueron hallados en la zona donde predicó y vivió Juan El Bautista, maestro de Jesús, llena de grutas, 11 de las cuales contenían otros manuscritos. Los manuscritos datan, en su gran mayoría, del siglo anterior al nacimiento de Cristo (mas concretamente, el mas antiguo de ellos es de unos 20 años antes de Cristo) y el siglo II después de Cristo. Es decir, los manuscritos deberían ser el testimonio máximo de la vida de Cristo... y así ha sido.

Los manuscritos mas importantes y más completos, se refieren al libro bíblico de Isaías (dos copias), y han aparecido también un comentario al libro de Abacuc, un manual litúrgico llamado regla de la comunidad, que es donde encaja la figura histórica de Jesús, como veremos en seguida.

Los textos ya traducidos, reflejan las ideas de un movimiento religioso autónomo frente al hebraísmo oficial y en oposición a el, donde se habla de la Nueva Alianza, de un “pacto” establecido entre Jehová y un personaje que volvió 100 años antes de Cristo.

La organización requería de sus miembros la práctica de varios ritos entre los que destacan: a) el bautismo, b) la confesión de los pecados, c) la eucaristía, o sea el alimento consumido en común en forma de pan y vino. La adhesión a la nueva comunidad implicaba también la renuncia a los bienes privados.

Curiosamente, la traducción real de “Nueva alianza” al latín en Nuevo testamento y la traducción del término hebreo “mashiah” (Mesías) al griego es “jristós” (Cristo). Esto viene al caso, porque a raíz de la derrota final del movimiento hebreo contra los romanos en el año 70 d.C.., los grupos del nuevo testamento y otros que luchaban con las armas en la mano contra el imperio romano, se dispersaron por el mundo y eran llamados precisamente “cristianos”.

Esta es la dirección en que la importancia de los rollos del mar muerto adquieren una fantástica categoría: los manuscritos vienen a ser el eslabón perdido entre los Evangelios y la Biblia. En los pasajes de los rollos se han encontrado nada menos de 500 pasajes comunes a los textos del llamado nuevo testamento. En ellos se habla de un maestro de justicia, mediador entre Dios y los hombres, a quien “la habían sido revelados todos los misterios” y que “había recibido una misión extraordinaria para los hijos de la gracia”. Estamos pues en plena ideología cristiana.

Pero hay mas datos curiosos: entre esos grupos “subversivos” y fanáticos se encuentran varios que coinciden con los nombres que recibieron Cristo y sus discípulos en los evangelios: los esenios, los celotas, los nazarenos, los galileos, los mandeos y otros. A uno de los discípulos de Cristo se le llama en los primeros textos cristianos del siglo II, “Simón el Celota”. ¿Qué se podría concluir de todo esto?

Una hipótesis que parece ser la más aceptada por teólogos e historiadores de todo el mundo es la siguiente:

Jesús (hijo de José y María y no del espíritu santo) perteneció desde su juventud a una de esas sectas. Por ello fue bautizado por Juan El Bautista, dedicándose los últimos años de su vida a la agitación contra los jerarcas hebreos (fariseos y saduceos) que se habían plegado al dominio romano. Denunciado por los mismos hebreos al gobierno virreinal romano, fue juzgado, sentenciado a muerte y crucificado (tal como el maestro de justicia de los rollos), aunque no se haya aparecido a sus doce discípulos, como según el rollo ocurrió con el Maestro. Posteriormente, sus compañeros prosiguieron en su lucha y se dispersaron cuando Roma acabó con Jerusalén, creándose la leyenda del Mesías que se convirtió 3 siglos mas tarde en el “cristianismo”.

Todo coincide con esta versión: la historia, la lógica y el sentido común y científico. Lo demás es pura y celestial TEOLOGIA, es decir inventos píos de la Santa Madre Iglesia Católica.

Así la figura de Cristo (guerrillero a su modo contra la dominación imperialista) fue transformada nada menos que en “hijo de Dios” y explotada bien y bonito desde hace 18 siglos por Roma y sucursales. Pero frente a la farsa religiosa enemiga de la verdad, la ciencia y el progreso de la humanidad (¡Que frase!), el hombre siempre ha luchado aun a costa de su vida, por descubrir la verdad y por vencer el oscurantismo religioso.

La historia del pensamiento del hombre es por ello la historia y el triunfo del ateismo.

6. Cogito, ergo sum

Pensar ha sido fácil para el hombre, no así dar a conocer su pensamiento. La llegada del cristianismo como religión oficial del estado (en este caso, del imperio romano), acabó con la tolerancia hacia quienes creían en otros dioses (o no creían en ninguno).

Desde sus inicios, el papado se constituyo en un feroz perseguidor de los “herejes, infieles y ateos”, que ponían en duda a Jesucristo como hijo de dios y a la iglesia como su representante. Por siglos y siglos, la iglesia obligó a la gente a creer en sus doctrinas, bajo pena de muerte (y de pilón, infierno en la otra vida). Quien se atrevía a dudar de las enseñanzas del papa, se las tenía que ver con la santísima inquisición (cristiana of course). No pensar, era garantía de seguir con vida (y lleno de fe).

De 1481 a 1808, solo en España, la santa inquisición quemó vivos a 32,472 por cuestiones de religión (sin contar las victimas de Holanda, Francia, Italia o las indias), todo en nombre de Jesucristo En Alemania solo, de 1450 a 1550, mas de 100,000 mujeres fueron muertas por la iglesia por herejes y brujas. ¿Cuántos millones de seres humanos murieron durante la conquista de América al defenderse del cristianismo invasor?, ¿Cuántos otros millones de infieles cayeron bajo la implacable y cristiana espada de las cruzadas? Y no olvidar que la iglesia católica fue la madre inventora de antisemitismo, siendo Hitler sólo un modesto discípulo seguidor de las enseñanzas de Roma. ¿Quién mató más judíos: la iglesia católica o Hitler? Hijos predilectos de dios (según la Biblia), los judíos cayeron de la gracia de su hijo (dijo la iglesia) y durante 19 siglos fueron perseguidos y asesinados por los católicos y demás cristianos (por no creer en Jesús como dios); y por lo mismo murieron miles de africanos, asiáticos, australianos, árabes, latinos y demás infieles: por falta de fe en el nuevo dios de los blancos.

Hablando de Hitler es necesario saber que el paranoico sujeto era católico, que nunca dejo la iglesia, que nunca fue excomulgado y que su libro “mein kampf” (mi lucha), ¡Nunca fue puesto en el index de los libros prohibidos por el vaticano! “Necesitamos soldados obedientes, por ello no me opongo a que se siga enseñando la religión en las escuelas de Polonia”, dijo Hitler a la jerarquía católica polaca. Y no olvidar que las iglesias apoyaron oficialmente a Hitler en su campaña de exterminio de judíos y “rojos”. Por el contrario cuando algún conquistador misionero y “propagador de la fe” caía muerto a manos de los infieles, la iglesia lo declaraba santo y lo ingresaba a la lista de nuevos dioses a adorar y por quien seguir matando (al cien por uno) mas herejes, infieles y ateos. Ejemplo actual de ello en México es el hecho de que en este momento ya se llevo a cabo la beatificación de un par de indios, los llamados mártires de Oaxaca, los cuales serian beatificados debido a su “gloriosa y santa acción” de ir con el chisme de que sus compañeros indios estaban efectuando ritos de sus propios dioses, enfurecido el pueblo entero los mato creo que a madrazos y machetazos (por chivas).

De entre esos millones de muertos “por no creer” he escogido algunos testimonios. También de algunos que sin morir a manos de la fe, prefirieron pensar a creer (así como yo).

Ni dios, ni amo, ni mierdas

R. Batalla